Los políticos
actuales, los comentaristas de las distintas realidades sociales y
los académicos, están de acuerdo en que la fuerza militar
por sí sola no es suficiente para erradicar totalmente el terrorismo.
Este libro se enfoca sobre la única manera en que puede lograrse
eso: por medio de la paz, la tolerancia y el amor. Todas las religiones
que Dios envió por medio de Sus mensajeros son guías
provechosas. Basándonos en el Corán y en la Biblia (aunque
ésta ha sido distorsionada en parte), aquí ofrecemos
ejemplos de que cada una de las tres religiones divinas prohíbe
el uso de la violencia injusta. También se muestra que el único
camino para combatir el terrorismo es recomponer los fundamentos a
través de los cuales se puedan inculcar los conceptos de amor,
afecto, compasión, humildad, perdón, tolerancia y justicia,
propios de la moral de la religión, en consonancia con el versículo
que dice, Dios invita a la Morada de Paz... (Corán, 10:25).
Los afortunados que logren esa moral serán quienes se esforzarán
al máximo para construir un mundo lleno de amor y sosiego.
El siglo XX, que recién
dejamos atrás, fue un siglo de guerras y conflictos que condujeron
a sufrimientos, desastres, violaciones, pobreza y enormes destrucciones.
Millones de personas fueron asesinadas, masacradas, abandonadas al
hambre y a la muerte, desprovistas de viviendas, refugios, protección
o apoyo. Y todo ello para nada, pues fue hecho en el nombre de ideologías
descarriadas. Millones de personas quedaron expuestas a un trato inhumano
que ni siquiera es admisible en los animales. Prácticamente,
en todas las ocasiones esos sufrimientos y desastres llevaron las
firmas de los déspotas y asesinos involucrados: Stalin, Lenin,
Trotsky, Mao, Pol Pot, Hitler, Mussolini, Franco
Por la simple razón que dichas personas tenían ideologías
contrapuestas, arrastraron a las sociedades al enfrentamiento violento
y llevaron a que los hermanos combatan unos contra otros.El fascismo
y el comunismo estuvieron a la cabeza de las ideologías que
provocaron a la humanidad el sufrimiento de esos días oscuros.
Se consideraba que eran enemigos entre ellos pues se intentaban destruir
uno al otro. Pero, en realidad, ambas ideologías se nutrieron
de la misma fuente, lo cual les permitió, en su momento, fortalecerse
y ganar gente para las respectivas posiciones. A primera vista esa
fuente ha pasado siempre desapercibida, entre bastidores, y siempre
ha exhibido el rostro de "inocente". Esa fuente es la filosofía
materialista y el DARWINISMO, expresión de dicha filosofía
en el campo de la naturaleza.
Si el conjunto de los seres humanos llegasen a comprender la invalidez
científica de ésta teoría, significaría
el fin de esas ideologías dañinas. Quienes hacen el
mal ya no podrán denominarse "científicos",
amparados en un egoísmo egocéntrico y una visión
impiadosa del mundo.