LA AVENTURA DE
LA FORMACION DEL ATOMO
l universo,
cuya vasta dimensión apremia los límites de la comprensión humana, funciona
sin mengua, en base a equilibrios sensibles dentro de un orden admirable.
Y así ha sido desde el mismo momento en que se formó. Cómo pasó a existir,
a dónde se dirige y cómo operan las leyes que mantienen el orden y el
equilibrio que le son propios, han sido siempre temas de interés para
personas de todas las épocas, incluida la actual. Los científicos han
llevado a cabo incontables investigaciones al respecto y emitieron distintas
teorías y explicaciones. Los estudiosos que consideraron el orden y el
diseño en el universo por medio de la razón y de la reflexión, no tuvieron
ninguna dificultad para explicar esa perfección. Es decir, resulta obvio
e incontrovertible para quien medita y cavila, que Dios, el Todopoderoso
Que gobierna el universo, creó ese diseño perfecto. Dios expone esa verdad
manifiesta en los versículos coránicos:
En la creación de los cielos y de la tierra y en la
sucesión de la noche y el día hay, ciertamente, signos para los dotados
de intelecto (Corán, 3:190).
Los científicos que ignoran la evidencia de la creación, sin embargo,
tienen grandes dificultades para responder esos interrogantes interminables.
En consecuencia, no vacilan en echar mano a los prejuicios y a las teorías
sin fundamentos. Incluso, si se ven en apuros, hasta recurren al engaño
para defender sus hipótesis totalmente opuestas a la realidad. Pero a
pesar de todas esas cosas que rayan en la mala intención, el conjunto
de las investigaciones científicas contemporáneas nos conducen a una sola
realidad: el universo fue creado de la nada por Dios, Poseedor de una
sabiduría y superioridad infinitas.
La Creación del Universo
Durante siglos los humanos buscamos explicarnos cómo pasó a existir el
universo, lo que dio lugar a miles de teorías a lo largo de la historia.
Pero una revisión de las mismas nos indica que todas responden en esencia
a uno u otro de dos modelos diferentes: 1) el universo es infinito y no
tiene comienzo. Esta hipótesis carece de sustento científico; 2) El universo
fue creado de la nada. Es el que la comunidad científica reconoce hoy
día como aceptable.

Sir Fred Hoyle |
La primera sostiene que el universo existió y existirá siempre en su
estado actual. Como dijimos, hoy día ya no es posible defenderla. Se trata
de una idea elaborada por los griegos de la antigüedad que arraigó en
el mundo occidental a consecuencia de que la filosofía materialista fue
restaurada con el Renacimiento. Un elemento central constitutivo de dicha
época es la revisión de los trabajos de los pensadores griegos antiguos.
Por motivos ideológicos o políticos se tomó de los anaqueles polvorientos
de la historia la filosofía materialista y el concepto de un universo
infinito propio de la misma, para presentarlos como si fuesen realidades
científicas.
Materialistas como Marx y Engels abrazaron con fuerza esas ideas pensando
que supuestamente darían un sólido fundamento a la ideología materialista.
Esto jugó un papel importante para la introducción del modelo de "universo
infinito", popular en la primera mitad del siglo XX y basamento para la
filosofía materialista.

El universo pasó a existir de la nada con una Gran Explosión
(“Big Bang”). Su actual sistema perfecto emergió
de la diseminación de todas las partículas y fuerzas
que se constituyeron de una manera muy armoniosa y ordenada a partir
del primer instante de ese tremendo estallido. |
Según ese modelo, el cosmos carece de principio y fin, posee una estructura
estática, no fue creado de la nada y nunca se destruirá. No obstante,
el avance del conocimiento llevó a descubrir que esa teoría estaba totalmente
errada y que no era demostrable científicamente. Dicho en otras palabras,
el universo tuvo un comienzo y fue creado de la nada.
La idea de universo infinito ha sido siempre el punto de partida de las
ideologías irreligiosas que caen en el error de negar a Dios, ya que si
no tuvo un comienzo tampoco hubo un creador. Pero la investigación puso
sobre el tapete pruebas concluyentes de que la argumentación materialista
era inválida y que el universo tuvo un comienzo por medio de una explosión
llamada Big Bang. Que algo venga de la nada tiene una sola explicación:
fue creado. Es Dios Todopoderoso Quien creó el universo.
El reconocido astrónomo británico Sir Fred Hoyle estuvo entre los conmovidos
por este hecho. Con su teoría del "estado estacionario" aceptaba que el
universo se expandiese pero argumentaba que era infinito, sin principio
ni fin. Según su criterio, mientras el universo se expande la materia
se origina de manera espontánea en las cantidades requeridas. Su supuesto
basado en premisas prácticamente indemostrables, iba en dirección opuesta
a la teoría del Big Bang, que en aquel momento era más razonable. En función
de un gran número de observaciones Hoyle y otros siguieron resistiendo
la nueva teoría, pero los avances de la ciencia operaban en contra de
sus posturas.
La Expansión del Universo y el Big Bang
En el siglo XX se hicieron grandes progresos en el campo de la astronomía.
En primer lugar, el físico ruso Alexandre Friedmann descubrió en 1922
que el universo no tenía una estructura estática. En base a la teoría
de la relatividad de Einstein calculó que hasta un impulso diminuto podría
motivar que el universo se expanda o contraiga. Georges Lemaître, uno
de los astrónomos belgas más conocido, fue el primero en reparar en la
importancia de ese cálculo que le condujo a la conclusión de que el universo
tuvo un comienzo y que desde entonces está en expansión. Lemaître planteó
otro punto importante: debería haber una radiación residual dejada por
la explosión que podría ser rastreada. Aunque al principio no encontró
mucho apoyo en la comunidad científica, confiaba en la certeza de sus
explicaciones. Y las evidencias de ello empezaron a acumularse. En esa
época el astrónomo norteamericano Edwin Hubble descubrió, en sus estudios
en el Observatorio Wilson del Monte California, que las estrellas emitían
una luz corrida al rojo (es decir, hacia el extremo rojo del espectro).
En función de ello puso en tela de juicio la teoría del estado estacionario
e hizo trepidar los cimientos del modelo de universo impuesto hasta entonces.

Georges Lemaître |
El descubrimiento de Hubble se atenía a la regla de la física que dice
que el espectro de los rayos de luz de un cuerpo que viaja hacia el punto
de observación tiende hacia el violeta, en tanto que el de un cuerpo que
se aleja del punto de observación tiende hacia el rojo. Por lo tanto,
los cuerpos celestes observados desde el Monte California se estaban alejando
de la Tierra. Mediciones posteriores revelaron que las estrellas y galaxias
también se alejaban unas de otras, además de seguir distanciándose de
la Tierra. Es decir, se comprobaba una vez más que el universo estaba
en expansión. David Filkin relata en su libro El Universo de Stephen
Hawking algo interesante al respecto:
...En el transcurso de los dos años siguientes Lemaître
tuvo noticias de algo que no esperaba tan pronto: Hubble había observado
que la luz de las galaxias estaba corrida al rojo. Eso significaba,
de acuerdo con el efecto Doppler, que el universo se estaba expandiendo.
Ahora era sólo cuestión de tiempo. Como quiera que sea, Einstein se
interesó en el trabajo de Hubble y decidió visitarlo en el Observatorio
del Monte Wilson. Lemaître hizo los preparativos para dar una conferencia
en el Instituto Tecnológico de California y al mismo tiempo gestionó
el encuentro entre Einstein y Hubble. Analizó cuidadosamente, paso a
paso, su teoría del "átomo primitivo" que sugiere que el universo fue
creado "un día que no tuvo ayer". Con un esmero sin igual explicó matemáticamente
lo que proponía. Einstein se puso de pie y anunció que lo que había
escuchado era "la más bella y satisfactoria interpretación", para decir
más adelante que su invención de la "constante cosmológica" fue "el
más grande desatino" de su vida1.
 
Edwin Hubble
El análisis de la luz de las dos estrellas de Alfa Centauro,
durante un período de tiempo determinado, exhibió una
serie de modificaciones en sus espectros. La manera en que se producía
el corrimiento hacia el rojo y hacia el azul reveló que ambas
estrellas orbitaban una alrededor de la otra una vez cada 80 años. |
Lo que hizo que Einstein --uno de los científicos más importantes de
la historia-- se expresase así de inmediato, fue la certidumbre de que
el universo tiene un comienzo.
Nuevas observaciones de la expansión del universo proveyeron nuevos argumentos.
A partir de ello los científicos construyeron otro modelo en el que al
retroceder en el tiempo el cosmos se iba contrayendo y eventualmente se
convertía en un punto singular, como razonaba Lemaître. La conclusión
que se derivaba de esto era que en algún momento toda la materia del universo
estuvo compactada en un punto-masa singular de "volumen cero", debido
a su inmensa fuerza gravitatoria. Nuestro universo pasó a existir como
resultado de la explosión que se dio en llamar "Big Bang" de ese punto-masa
de volumen cero.

Albert Einstein durante una visita al Observatorio Wilson, donde Edwin
Hubble hizo sus observaciones. |
Esa explosión señalaba algo más. Decir que algo tiene volumen cero es
equivalente a decir que es "nada". En consecuencia el universo fue creado
de esa "nada". Además, tuvo un comienzo, lo que contrariaba la visión
materialista que sostenía que "existió eternamente".
La Evidencia del Big Bang
Una vez que se estableció que el universo empezó a formarse después de
una gran explosión, los astrofísicos impulsaron más sus investigaciones.
Según George Gamow, si el universo se formó en una detonación catastrófica
repentina, después de ese instante debió quedar una determinada cantidad
de radiación que debería ser uniforme en el mismo.
En los años siguientes del enunciado de esa hipótesis se acumularon descubrimientos
que confirmaban la teoría del Big Bang. En 1965 los investigadores Arno
Penzias y Robert Wilson se toparon con una forma de radiación hasta entonces
inadvertida. La llamaron "radiación cósmica de fondo" y era improbable
que proviniese de alguna parte del universo en particular porque resultaba
extraordinariamente uniforme. No estaba localizada ni tenía una fuente
definida. Por el contrario, se distribuía de modo parejo por todas partes.
Enseguida se comprobó que se trataba de los vestigios del Big Bang que
aún reverberaban desde el momento de la gran explosión. Gamow había estado
completamente acertado porque la frecuencia de la radiación era casi la
misma que la supuesta. Penzias y Wilson recibieron el Premio Nobel por
su descubrimiento.

|
Según el efecto Doppler, si una
galaxia permanece a una distancia constante de la Tierra, los espectros
de las ondas de luz se presentarán en la posición “fija”
(figura de arriba). Si la galaxia se aleja de nosotros, las ondas
se presentarán alargadas y corridas al rojo (figura del medio).
Si la galaxia se mueve hacia nuestro planeta, las ondas se presentarán
comprimidas y corridas al azul (figura de abajo). |

George Gamow |
A George Smoot y su equipo de la NASA les tomó solamente ocho minutos
confirmar los niveles de radiación informados por Penzias y Wilson mediante
el satélite espacial COBE. Como fue predicho, los sensibles sensores a
bordo que verificaron la existencia de los restos de los primeros momentos
de la gran detonación, obtuvieron una nueva victoria a favor de la teoría
del Big Bang y la comunidad científica se vio forzada a reconocerlo.
Otra evidencia en tal sentido tenía que ver con la relativa cantidad
de hidrógeno y helio en el universo. Los cómputos revelaron que la proporción
de gases hidrógeno-helio que debería existir en el universo después del
Big Bang coincidía con los cálculos teóricos.
El descubrimiento de evidencias precisas hizo que el Big Bang ganase
la total aprobación del mundo científico. En un artículo de la revista
Scientific American de octubre de 1994, se dice que el
modelo del Big Bang es el único reconocido en el siglo XX.

|
La antena gigante tipo cuerno del Laboratorio
Bell, donde Arno Penzias y Robert Wilson descubrieron la radiación
cósmica de fondo. Ambos científicos recibieron el Premio
Nobel en 1978 por dicho hallazgo. |

Gerge Smoot |
Entonces empezaron a aparecer las confesiones de quienes
defendieron durante años el concepto de "universo infinito". Dennis Sciama,
quien había sostenido la teoría de Estado Estacionario junto con Fred
Hoyle, describió el brete en el que se encontraba frente a la evidencia
del Big Bang. Dijo que primero tuvo que colocarse al lado de Hoyle, pero
que dado el cúmulo de evidencias tenía que admitir que la pulseada había
terminado y que la teoría del estado estacionario debía ser descartada2.
Dios Creó el Universo de la Nada
Gracias a las amplias evidencias descubiertas por la ciencia, la tesis
de "universo infinito" fue vapuleada y enviada al basurero de las teorías
científicas. De todos modos se presentaron interrogantes más interesantes:
¿qué existía antes del Big Bang?, ¿qué fuerza provocaría la gran explosión
que dio origen a este universo?
Para la primera pregunta hay una sola respuesta: Dios, el Todopoderoso,
Quien creó los cielos y la tierra con un orden definido. Muchos estudiosos,
creyentes o no, se ven obligados a admitir esta verdad. Aunque no lo quieren
hacer sobre bases científicas, sus confesiones quedan al descubierto al
leerse entre líneas. Dice el conocido filósofo ateo Anthony Flew:
La confesión, notoriamente, es buena para el alma.
Por lo tanto, empiezo por confesar que el ateísmo Stratoniciano
tiene que encontrarse turbado por el consenso cosmológico contemporáneo.
Parece que los cosmólogos están suministrando la prueba científica de
lo que Santo Tomás no pudo probar filosóficamente. Es decir, que el
universo tuvo un inicio. En tanto que se pueda pensar como consuelo
que el universo existe no sólo sin final sino también sin comienzo,
es fácil argumentar que su existencia ilimitada y todo lo encontrado
como rasgos fundamentales, debería aceptarse como la explicación última.
Aunque creo que lo que digo es correcto, no resulta fácil ni consolador
mantener esta posición frente a los argumentos del Big Bang3.

El lanzamiento del satélite COBE verificó más
detalladamente que el universo se formó como resultado de una
gran explosión. |
Otros, como el físico y materialista británico H. P. Lipson, confesaron
que tuvieron que aceptar la teoría del Big Bang aunque no era de su agrado:
Si la materia viva no fue producida por la interrelación
de los átomos, las fuerzas naturales y la radiación, ¿cómo pasó a existir?...
Pienso, sin embargo, que debemos... admitir que la única explicación
aceptable es la creación. Sé que esto es anatema para los físicos,
como lo es para mí, pero no debemos rechazar lo que no nos gusta si
la evidencia experimental lo respalda4.
En conclusión, la ciencia señala una sola realidad, ya sea que a los
materialistas les guste o no. La materia y el tiempo fueron originados
por un Creador, Quien es Todopoderoso y Quien creó los cielos y la tierra
y todo lo que hay entre ellos. Ese creador es Dios Omnipotente.
Los Signos en el Corán
Además de explicar el universo, el modelo del Big Bang tiene otra implicancia
importante. Como lo señala la cita de Anthony Flew antes mencionada, la
ciencia ha comprobado una aseveración que hasta ahora era defendida solamente
por las fuentes religiosas, es decir, la realidad de la creación del universo
de la nada. Eso es lo que figura en las escrituras que sirvieron como
guía para la humanidad durante miles de años. En todas ellas, como el
Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y el Corán, se declara que el
universo y todo lo que contiene, fue creado de la nada por Dios.
En la única revelación de Dios que ha sobrevivido completamente intacta,
es decir, en el Corán, hay manifestaciones acerca de la creación de la
nada, como así también la forma en que ello aconteció, cosa que la ciencia
sugirió recién en el siglo XX, catorce siglos después.
La creación del universo de la nada es revelada en el Corán de la siguiente
manera:
Creador de los cielos y de la tierra... (Corán, 6:101).
Otro punto importante revelado en el Corán catorce siglos antes del descubrimiento
del Big Bang y diversos hechos relacionados, es que el universo al ser
creado ocupaba un volumen muy diminuto:
¿Es que no han visto los infieles que los cielos y
la tierra formaban un todo homogéneo y los separamos? ¿Y que sacamos
del agua a todo ser viviente? ¿Y no creerán? (Corán, 21:20).
En el original árabe del versículo coránico mencionado, hay una elección
de palabras muy importante. La palabra ratk traducida como "formando
un todo homogéneo", significa "mezclado", "mixturado", en los
diccionarios de la lengua árabe. Es usada para referirse a dos sustancias
distintas que forman un todo. La oración "los separamos" corresponde al
verbo fataka en árabe e implica que algo pasó a existir por medio de separarlo
de modo violento, frenético, o destruyendo la estructura de ratk.
La semilla que brota en el suelo es una de las acciones a la que se aplica
este verbo.
Veamos de nuevo este versículo teniendo presente lo dicho. Los cielos
y la tierra son los primeros que caen en la categoría de ratk
y son separados (fataka) por medio de hacer salir a uno del otro.
Los cosmólogos hablan de modo intrigante de un "huevo cósmico" que consistía
en toda la materia del universo antes del Big Bang. En otras palabras,
todos los cielos y la tierra estaban incluidos en dicho huevo en condición
de ratk. Ese huevo cósmico explotó violentamente, lo cual llevó
su materia a fataka, proceso en el que se creó la estructura
de todo el universo.
El Corán se refiere a otra cosa, descubierta recién en el decenio de
1920, que podría interpretarse como la expansión del universo. El hallazgo
de Hubble del corrimiento de la luz de las estrellas hacia el rojo del
espectro, se revela así:
Y el cielo, lo construimos con fuerza. Y, ciertamente,
asignamos (al universo) un vasto espacio (Corán, 51:47).
En resumen, los descubrimientos de la ciencia moderna apuntan cada vez
más a la verdad revelada en el Corán y no respalda los dogmas materialistas.
Los defensores de esos dogmas pueden suponer que todo es producto de la
"casualidad", pero el hecho manifiesto es que el universo pasó a existir
como resultado de un acto de creación por parte de Dios. El único conocimiento
cierto acerca del origen del universo se cimienta en las palabras de Dios
reveladas a nosotros.
La Creación de la Materia Instante a Instante
Como lo demostró la teoría del Big Bang, una vez más, Dios creó el universo
de la nada. Esa gran explosión involucra gradaciones y particularidades
delicadas que incitan a la reflexión y abarca cuestiones que son inexplicables
por medio de la casualidad.
Seguramente debieron ser valores muy precisos la temperatura en cada
instante infinitesimal de la explosión, el número de partículas atómicas,
las fuerzas intervinientes y sus intensidades. Si uno solo de ellos no
hubiese sido el específico, no se habría constituido el universo que conocemos.
En resumen, el universo y los "ladrillos" que le dieron entidad han pasado
a existir inmediatamente después del Big Bang gracias a esos equilibrios
creados por Dios. Los científicos llevaron a cabo numerosas investigaciones
para comprender la cronología de los sucesos que tuvieron lugar durante
ese proceso y el orden de las normativas físicas que actuaron en cada
fase. Todos los investigadores que trabajaron en el tema admiten de hecho
lo siguiente:
- Instante "0": Es el "momento" en el que la materia y el tiempo no existían
y tuvo lugar la explosión. En física se denomina tiempo 't' =
0. Significa que no existía nada. Con el objeto de poder descubrir
lo que sucedió en los primeros "momentos" de la creación, deberíamos conocer
las normas físicas de entonces, porque las actuales no valen, no se pueden
aplicar.
Los sucesos que llegan a definir los científicos comienzan
a los 10-43 de segundo, es decir, la unidad de tiempo más pequeña.
¿Qué sucedió en ese diminuto periodo de tiempo prácticamente inconcebible
para la mente humana? Los físicos no han podido desarrollar aún una teoría
que explique detalladamente los sucesos que tuvieron lugar en ese instante5.
Además, tampoco cuentan con los datos requeridos para hacer los cálculos
del caso. En esos límites el campo de las normas de la materia y de la
física están en un callejón sin salida. Es decir, los sucesos antes y
después del primer instante de la explosión así como cada detalle imbuido
en equilibrios extraordinariamente delicados, poseen una realidad más
allá de los confines de la mente humana y de la física actual.
Esta creación, en su mismo comienzo, fue dando lugar, instante a instante,
a la formación del universo material y de las leyes de nuestra física.
Ocupémonos ahora de los acontecimientos que sucedieron con gran precisión
dentro de un brevísimo tiempo durante la explosión.
Como mencionamos arriba, en física todo puede ser calculado desde 10-43
de segundo en adelante. La energía y el tiempo sólo pueden ser definidos
después de ese momento. En ese punto de la creación la temperatura es
de 1032°K, es decir, 100.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000
grados Kelvin. Para comparar con algo, consideremos que la temperatura
del sol se expresa en cientos de millones de grados (108) y
la de algunas estrellas mucho más grandes en cientos de miles de millones
(1011) de grados. El hecho de que la temperatura más elevada
que puede ser medida en la actualidad se limite a miles de millones de
grados, revela lo elevadísimo que debió ser la temperatura a 10-43
de segundo después del Big Bang.

El universo y sus “ladrillos” constitutivos fueron creados
después del instante “0” como parte de un gran
proyecto al producirse la explosión y cuando aún no
existían tiempo ni materia. |
- Si avanzamos un paso más llegamos al punto en que el tiempo (transcurrido)
es de 10-37 de segundo. El lapso de tiempo entre estos dos
períodos no es de 1 ó 2 segundos. Estamos hablando de lapsos de tiempo
tan cortos como la trillonésima parte de un trillonésimo de segundo. La
temperatura aún es extraordinariamente alta pues está en 1029
grados (100.000.000.000.000.000.000.000.000.000 grados Kelvin). En esta
etapa aún no fue creado ningún átomo6.
- Otro paso más y estamos en 10-2 de segundo, es decir, una
centésima de segundo. Ahora la temperatura es de 100 mil millones de grados.
Se comienza a formar el "universo primordial". Todavía no aparecieron
partículas como el protón y el neutrón que constituyen el núcleo del átomo.
Sólo están presentes el electrón y su antipartícula, el positrón (antielectrón)
porque la temperatura y velocidad del universo en ese momento sólo permiten
eso. Menos de un segundo después de haber sucedido la gran explosión de
la nada, se han formado los electrones y los positrones.
Desde entonces en adelante es muy importante el período de tiempo en
el que se forman cada una de las partículas subatómicas, pues se presentan
en un momento específico de modo que se puedan establecer las reglas de
la física que conocemos. Es trascendente cuál es la partícula que se forma
primero. La más leve desviación en la secuencia o regulación del tiempo,
haría imposible que el universo se presentara en su forma actual.
Detengámonos aquí para razonar algunas cosas.
La teoría del Big Bang provee evidencias de la existencia de Dios por
medio de exhibir que toda la materia del universo se originó de la nada.
Incluso exhibe que los "ladrillos" de la materia --los átomos-- pasaron
a existir de la nada en menos de un segundo después del Big Bang. Es importante
advertir el fabuloso orden y estabilidad que hay en esas partículas. El
universo debe su actual estado a ese equilibrio, que lo describiremos
mejor más adelante. Se trata de la misma armonía que nos permite vivir
como lo hacemos. En resumen, el orden perfecto y las inmodificables "leyes
de la física" se formaron a continuación de esa gran explosión, aunque
cualquiera podría suponer de manera lógica que debería haberse creado
un gran desorden y disturbio. Esto demuestra que cada instante a continuación
del Big Bang --que dio comienzo al universo--, incluida la propia explosión,
ha sido diseñado a la perfección.

¿No ves que se prosternan ante Dios los que están
en los cielos y en la tierra, así como el sol, la luna, las
estrellas, las montañas, los árboles, los animales
y muchos de los hombres? Esto no obstante, muchos merecen el castigo.
No hay quien honre a quien Dios desprecia. Dios hace lo que
El quiere
(Corán, 22:18) |
Sigamos ahora el desarrollo de los acontecimientos desde donde habíamos
quedado.
- El paso siguiente es el instante en que ha transcurrido una décima
de segundo. En ese momento la temperatura es de 30 mil millones de grados.
Todavía no ha pasado un segundo desde el instante 't' = 0
hasta esta etapa. En este período han comenzado a aparecer los neutrones
y protones, las otras partículas del átomo. Se trata de estructuras perfectas
que analizaremos en la secciones siguientes de este libro, las que fueron
creadas de la nada en menos de un segundo.
- Llegamos al primer segundo después de la explosión.
La masiva densidad de la materia en este instante nos brinda una imagen
colosal. Según los cálculos, el valor de la densidad (relación entre la
masa y el volumen de un cuerpo) en esta fase es de 3,8 mil millones de
kilogramos por litro. Aunque es fácil escribir en un papel esta cifra,
resulta prácticamente imposible concebir su existencia real. Para ejemplificar
de alguna manera una magnitud así, podemos decir que si el monte Everest
en el Himalaya tuviese la densidad mencionada, se devoraría al mundo en
un instante debido a la fuerza gravitatoria que poseería7.
- La característica más distintiva de los instantes siguientes es la
reducción de la temperatura a un nivel considerablemente más bajo: en
un universo con una "antigüedad" de catorce segundos, la temperatura es
de 3 mil millones de grados y sigue expandiéndose a una velocidad espeluznante.

Steven Weinberg |
Esta es la etapa donde los núcleos atómicos estables, como los del hidrógeno
y del helio, han comenzado a formarse. Por primera vez se presentan las
condiciones conducentes a la coexistencia del protón y el neutrón. Estas
dos partículas que tienen una masa a horcajadas entre la existencia y
la no existencia debido a la fuerza gravitatoria, han comenzado a resistir
la tremenda velocidad de expansión. Es obvio que en todo esto hay un proceso
en desarrollo consciente y controlado impresionante. Una explosión masiva
da lugar a un gran equilibrio y a un orden preciso. Los protones y los
neutrones han comenzado a juntarse para formar el átomo, el "ladrillo"
de la materia. Por cierto, es totalmente imposible que dichas partículas
tengan la capacidad y conciencia para establecer el equilibrio delicado
requerido para la formación de la materia.
- Durante el período siguiente la temperatura del universo ha descendido
a un mil millón de grados. Equivale a más de sesenta veces la que existe
en el centro del sol. Sólo han transcurrido tres minutos y dos segundos
desde el Big Bang. En este período son abundantes los fotones, protones,
antiprotones, neutrinos y antineutrinos, y sus cantidades e interacciones
son extremadamente decisivas. Tanto es así que la más leve variación en
la cantidad de una partícula determinada destruirá el nivel de energía
establecido para ellas y evitará su conversión en materia.
Por ejemplo, tomemos los electrones y los positrones. Cuando ambos se
juntan se produce energía. Por lo tanto es muy importante la cantidad
de ambas partículas. Digamos que se encuentran diez unidades de electrones
y ocho de positrones. En este caso ocho de las diez unidades de electrones
interactúan con ocho unidades de positrones y producen energía. Como resultado
de ello se liberan dos unidades de electrones. Puesto que el electrón
es una de las partículas que forman el átomo, que a su vez es el "ladrillo"
del universo, tiene que estar disponible en las cantidades requeridas
en ese estado de modo que el universo pueda existir. Siguiendo con el
ejemplo antedicho, si el número de positrones fuese mayor que el de electrones,
entonces sobrarían ellos en vez de electrones como resultado de la energía
liberada y la materia del universo no se formaría nunca. Así y todo, el
exceso de electrones ha sido dispuesto de tal manera para que iguale al
número de protones en el universo en el momento siguiente a ese instante.
Cuando más adelante se forme el átomo, el número de electrones y protones
será el mismo.
 |
La cantidad de partículas que aparecieron después del Big Bang fueron
determinadas con tal precisión, que condujo a la formación de la substancia
universal. El profesor Steven Weinberg subraya lo decisiva que resulta
la interacción entre esas partículas:
Si el universo en los primeros minutos hubiese estado
realmente compuesto del mismo número de partículas y de antipartículas,
éstas se habrían aniquilado mientras la temperatura descendía por debajo
de un mil millón de grados y no quedaría nada excepto la radiación.
Hay una muy buena evidencia de que había una diferencia: ¡Nosotros estamos
aquí! Debe haber existido algún exceso de electrones sobre positrones,
de protones sobre antiprotones y de neutrones sobre antineutrones, con
el objeto de que quedase un resto que proveyese la materia del universo
actual después de la aniquilación de las partículas y antipartículas8.
- Ya han pasado 34 minutos y 40' segundos desde el principio. El universo
tiene una edad de algo más de media hora. La temperatura ha descendido
a 300 millones de grados. Los electrones y positrones continúan produciendo
energía a consecuencia de que colisionan entre ellos. En este período
las cantidades de partículas que van a formar el universo se han equilibrado
para permitir que se constituya la materia.
Una vez que descendió la velocidad producto de la explosión, esas partículas,
casi carentes de masa, comienzan a interactuar entre sí. Se origina el
primer átomo de hidrógeno por medio de colocarse un electrón en la órbita
de un protón. Con esta configuración se establece la base de las fuerzas
fundamentales que encontraremos normalmente en el universo.
No cabe la más mínima duda de que estas partículas con estructuras distintas
y descansando en equilibrios extremadamente delicados, son el producto
de un diseño más allá de la comprensión humana y no se han reunido o juntado
por casualidad para operar hacia la misma meta. Esta perfección conduce
a los investigadores a una conclusión muy importante: se trata de una
"creación" y existe una supervisión sin igual de cada instante de la misma.
Se supone que cada partícula que es creada después de la explosión se
forma en un tiempo específico, a una temperatura específica y a una velocidad
específica. Parece que este sistema que funciona casi como un reloj, ha
sido programado y puesto a punto con mucho cuidado antes de entrar en
actividad. Esto significa que el Big Bang y el universo perfecto que originó,
han sido diseñados antes del comienzo de la explosión y controlados después
de producirse.
Por cierto, la voluntad que hace los aprestos, los diseños y controles
del universo es Dios, el Creador de todo.
Dicho diseño se observa no sólo en el átomo sino en todo objeto del cosmos,
grande o pequeño. Esas partículas que inicialmente salían disparadas y
se estrellaban entre sí dieron lugar a la formación de los átomos, moléculas,
planetas, estrellas, sistemas solares, galaxias, quasars, etc., según
un plan magnífico con un orden y equilibrio perfectos. En tanto que es
imposible que las partículas que forman un átomo se reúnan por casualidad
y establezcan armonías delicadas, sería mucho más irrazonable e ilógico
suponer que los planetas, las galaxias y, en resumen, todos los sistemas
que hacen al funcionamiento del universo, se formasen por casualidad y
desarrollasen los equilibrios por sí mismos. La voluntad que da lugar
a este diseño singular es la de Dios, el Creador de todo.
Otros átomos se formaron después del hidrógeno, lo cual por sí mismo
es un milagro. Aquí se nos vienen a la mente varios interrogantes: ¿Cómo
se formaron otros átomos? ¿Por qué todos los protones y neutrones no formaron
solamente átomos de hidrógeno? ¿Cómo decidieron las partículas qué átomos
formarían y en qué cantidades? Las respuestas a estas preguntas nos llevan
nuevamente a la misma conclusión. En la formación del átomo de hidrógeno
y todos los demás que le siguieron hay un gran poder, control y diseño,
los cuales exceden la capacidad de la mente humana y señala, obviamente,
que el universo es una "creación" superior. Las leyes de la física que
se establecieron a consecuencia del Big Bang, no se han modificado en
absoluto durante los aproximadamente 17 mil millones de años transcurridos.
Por otra parte, esas leyes se basan en cálculos precisos. Incluso una
desviación milimétrica de los valores actuales hubiese resultado en un
desbarajuste de la estructura y orden general del cosmos.
Y ha sujetado
a vuestro servicio la noche y el día, el sol y la luna. Las
estrellas están sujetas por Su orden (también a vuestro
servicio). Ciertamente, hay en ello Signos para gente
que razona
(Corán, 16:12) |
Es realmente interesante lo que dijo al respecto el conocido físico y
profesor Stephen Hawkins. Explica que estos fenómenos se fundamentan en
cálculos mucho más refinados que lo que podemos imaginar:
Si la velocidad de la expansión un segundo después
del Big Bang hubiese sido menor, incluso en 1 x 10-17, el
universo se habría colapsado de nuevo antes de que hubiese alcanzado
nunca su tamaño actual9.
El Big Bang, construido en base a cálculos tan excelentes, revela evidentemente
que el tiempo, el espacio y la materia no pasaron a existir de modo espontáneo
sino que fueron creados por Dios. Es absolutamente imposible que los sucesos
descritos se hayan formado como resultado de la casualidad y que sea ésta
la que origine el átomo, el "ladrillo" del universo.
No sorprende para nada que muchos científicos que trabajan en este tema
hayan aceptado la existencia de una fuerza infinita y su autoridad en
la creación del universo.
El conocido astrofísico Hugh Ross explica que el Creador está más allá
de todas las dimensiones:
Por definición, el tiempo es esa dimensión en la que
tienen lugar los fenómenos causa-efecto. Si el tiempo no existe, tampoco
la causa y el efecto. Si el comienzo del tiempo es concurrente con el
comienzo del universo, como dice el teorema de espacio-tiempo, entonces
la causa del universo debe ser alguna entidad que opera en una dimensión
temporal totalmente independiente y preexistente a la dimensión tiempo
del cosmos... Ello nos dice que el Creador es trascendente, que opera
más allá de los límites dimensionales del universo. Nos dice que Dios
no es el universo ni está contenido en él10.
El aspecto más importante del Big Bang es que le da a la humanidad la
posibilidad de comprender mejor la potestad de Dios. El origen del universo
a partir de la nada, con toda la materia que contiene, es uno de los mejores
signos de la supremacía de Dios. El delicado equilibrio en la energía
en el instante de la explosión es un signo muy extraordinario que nos
dirige a pensar sobre el conocimiento infinito de Dios.
Las Fuerzas Fundamentales en el Universo
Mencionamos antes que las leyes de la física universal se originaron
después del Big Bang. Se basan en las "cuatro fuerzas fundamentales",
como las conoce la física moderna actual. Se formaron junto con las primeras
partículas subatómicas en instantes específicos elegidos, como consecuencia
inmediata del Big Bang, para constituir el orden y sistema del universo.
La interacción en el cosmos de esas fuerzas es lo que permite la existencia
de los átomos, constituyentes de la materia. Se las denomina: 1) fuerza
de atracción de masa o fuerza gravitatoria; 2) fuerza electromagnética;
3) fuerza nuclear fuerte; 4) fuerza nuclear débil. Cada una posee intensidad
y campo de impacto distintos. Las fuerzas nucleares fuerte y débil operan
solamente a escala subatómica. Las otras dos gobiernan el ensamblaje de
los átomos o, en otras palabras, de la "materia". El orden tan preciso
en la Tierra es el resultado de la delicadísima proporción o armonía entre
las fuerzas mencionadas. Una comparación entre ellas brinda una conclusión
muy interesante. Toda la materia que fue creada y dispersada en el conjunto
del universo después del Big Bang, fue formateada por medio del efecto
de esas fuerzas con amplísimas diferencias ente ellas. Podemos observar
las sorprendentes diferencias que existen entre sus valores, los que indicamos
abajo según las normas internacionales:
Fuerza nuclear fuerte : 15
Fuerza nuclear débil : 7.03 x 10-3
Fuerza gravitatoria : 5.90 x 10-39
Fuerza electromagnética : 3.05 x 10-12
Estas fuerzas fundamentales permiten la formación de la materia que compone
el universo a través de una distribución perfecta de potencias entre ellas,
distribución que se basa en un equilibrio tan delicado como para producir
el efecto debido sobre las partículas, solamente gracias a esas proporciones
particulares.
1. La Potencia Gigantesca en el Núcleo: La Fuerza Nuclear Fuerte
Hasta ahora venimos viendo cómo fue creado el átomo instante a instante
y los delicados equilibrios que lo permitieron. Vimos que todo lo que
nos rodea y nosotros mismos estamos constituidos por átomos, los cuales
a su vez están compuestos de muchas partículas. ¿Cuál es la fuerza que
mantiene juntas a todas las partículas que forman el núcleo del átomo?
Esa fuerza definida por las leyes de la física como la más potente y que
mantiene la integridad del núcleo es la fuerza nuclear fuerte.
Asegura que los protones y los neutrones en el núcleo del átomo permanezcan
juntos y así se forma éste. Es tan potente que los protones y neutrones
casi llegan a ligarse, motivo por el cual a estas partículas diminutas
se las llama "gluones", en el sentido latino de "aglutinar" (es decir,
se trata de partículas subatómicas "aglutinantes"). El vigor de esa unión
se gradúa de un modo muy delicado. Su intensidad ha sido dispuesta específicamente,
de forma que los protones y los neutrones mantengan entre ellos cierta
distancia. Si esta fuerza hubiese sido levemente más potente, los protones
y neutrones habrían colisionado entre sí. Y si hubiese sido levemente
más débil, se habrían dispersado. Posee el justo grado requerido para
la formación del núcleo del átomo después de los primeros segundos del
Big Bang.
Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki sirvieron para comprobar lo destructiva
que es la fuerza nuclear fuerte una vez que se libera. Lo único que a
la bomba atómica la hace tan potente es la liberación de pequeñas cantidades
de esa fuerza encerrada en el núcleo del átomo. Luego veremos esto más
detalladamente.
2. El Cinturón de Seguridad del Atomo: la Fuerza Nuclear Débil
Uno de los factores más importantes que permiten mantener la estabilidad
de la Tierra es la armonía dentro del átomo, pues asegura que las cosas
no se desintegren repentinamente o emitan radiaciones dañinas. La "fuerza
nuclear débil" es la responsable de este equilibrio entre protones y neutrones
en el núcleo del átomo. Esta fuerza juega un papel importante en el mantenimiento
del equilibrio del núcleo que contiene alto número de neutrones y protones.

En un ambiente sin gravedad se puede permanecer solamente cierto tiempo
y con un equipo especial. La vida puede perdurar únicamente
en un sistema donde exista la gravedad. |
Mientras ese equilibrio se mantiene, si hace falta, un neutrón puede
transformarse en un protón. Puesto que entonces se modifica la cantidad
de protones al final del proceso, también lo hace el átomo y se convierte
en otro distinto sin desintegrarse, lo que resulta muy significativo.
Es decir, se trata de un proceso que opera como un cinturón de seguridad
al impedir que las partículas se dispersen sin control y pongan en peligro
especialmente a los organismos vivos.
3. La Energía Que Mantiene a los Electrones en Orbita: la Fuerza
Electromagnética
El descubrimiento de esta fuerza fue el anuncio de una nueva época en
el mundo de la física. Se comprendió que cada partícula tiene una "carga
eléctrica" de acuerdo con sus propias características estructurales y
que entre ellas existe una fuerza. Esta fuerza hace que las cargas opuestas
se atraigan y las iguales se repelan. Esto asegura que los electrones
orbiten a los protones en el núcleo por medio de la atracción que se produce
entre ellos. Es así como "núcleo" y "electrones", los dos elementos básicos
del átomo, permanecen juntos.
La más leve modificación en el vigor de la fuerza electromagnética haría
que los electrones se apartaran rápidamente del núcleo o que cayeran dentro
del mismo. En ambos casos se tornaría imposible la existencia del átomo
y por lo tanto de la materia del universo. No obstante, desde el primer
instante en que se formó esta fuerza los protones del núcleo atrajeron
a los electrones con la potencia exactamente requerida para la formación
del átomo gracias, precisamente, al valor de la fuerza electromagnética.
4. La Fuerza Que Impide que el Universo se Disperse: la Fuerza
de Gravedad
Aunque se trata de la fuerza que percibimos de modo rutinario, también
es de la que menos sabemos. Conocida generalmente como "gravedad", en
realidad se denomina "fuerza de atracción de masa". Si bien es menos potente
que las otras, es por medio de ella que las grandes masas se atraen entre
sí. Es la responsable de que las galaxias y las estrellas permanezcan
en sus órbitas. La Tierra y demás planetas mantienen sus respectivas órbitas
alrededor del sol y nosotros podemos caminar sobre la superficie del planeta
gracias a la misma. Si cambiase en algo su característica todos los cuerpos
celestes se saldrían de sus órbitas y nosotros nos dispersaríamos por
el espacio o, a la inversa, las estrellas se atraerían unas a otras hasta
colisionar, los planetas se precipitarían dentro del sol y nosotros seríamos
empujados hacia el centro de la Tierra. Esto que puede parecer una posibilidad
muy remota sería inevitable si la fuerza de gravedad modificase sus valores
actuales aunque más no sea por un lapso de tiempo muy breve.

El diseño supremo y el orden perfecto reinan en el universo
gobernado por las fuerzas fundamentales. El Amo de ese orden es, sin
duda, Dios, Quien creó todo sin tacha de la nada. Isaac Newton
(1642 – 1727), el padre de la física moderna y de la
mecánica celeste, reconocido como “uno de los más
grandes científicos de la historia”, llamó la
atención sobre dicha realidad: Este sistema maravilloso sin
igual que lo constituyen el sol, los planetas y los cometas, sólo
pudo provenir de la determinación y dominio de una Existencia
poderosa e inteligente. Esa Existencia gobierna todo, no como una
persona sino como el Señor de todo, por amor a Su propiedad.
El es digno de ser llamado Señor Dios, Gobernante Universal. |
Todos los que se ocupan de este tema admiten que los valores de las fuerzas
fundamentales están determinados con gran precisión y son decisivos para
la existencia del universo.
Al referirse a esto dice el conocido biólogo molecular Michael Denton
en su libro Cómo las Leyes de la Biología Revelan la Intención
en el Universo:
Por ejemplo, si la fuerza gravitatoria fuese un billón
de veces más fuerte, entonces el universo sería muchísimo más pequeño
y la historia de su vida muchísimo más corta. Una estrella promedio
tendría una masa un billón de veces menor que el sol y un lapso de vida
de alrededor de un año. Por otra parte, si la gravedad hubiese sido
más débil, nunca se hubiesen formado las estrellas o las galaxias. Los
demás valores y relaciones no son menos decisivos. Si la fuerza nuclear
fuerte hubiese sido levemente inferior, el único elemento estable sería
el hidrógeno. No podría existir ningún otro átomo. Si hubiese sido levemente
superior en relación al electromagnetismo, el rasgo estable del universo
sería un núcleo atómico consistente en dos protones solamente. Eso significaría
que no existiría el hidrógeno y que si se generase alguna estrella o
galaxia serían muy distintas a lo que son ahora. Está claro que si esas
distintas fuerzas y constantes no tendrían los valores precisos que
poseen, no existirían las estrellas, las supernovas, los planetas, los
átomos ni la vida11.
El conocido físico Paul Davies expresa su admiración por los valores
predeterminados de las leyes físicas universales:
Cuando se avanza en el estudio de la cosmología, la
incredulidad crece más. Los recientes descubrimientos acerca del cosmos
primitivo nos obligan a aceptar que el universo en expansión ha sido
puesto en movimiento con la cooperación de una precisión asombrosa12.
El diseño supremo y el orden perfecto prevalecen en todo el universo
construido en base a las fuerzas fundamentales mencionadas. Quien estipuló
ese orden es, sin lugar a dudas, Dios, el creador de todo sin tacha y
de la nada. Dios, el Señor de los Mundos, mantiene a las estrellas en
sus órbitas con la más débil de las fuerzas, y retiene el núcleo del diminuto
átomo con la más potente de las fuerzas. Todas éstas actúan de acuerdo
con las "medidas" que El ha determinado. En uno de sus versículos Dios
se refiere al orden en la creación del Universo y a los equilibrios establecidos
con toda exactitud:
Quien posee el dominio de los cielos y de la tierra,
no ha adoptado un hijo, ni tiene asociado en el dominio, lo ha creado
todo y lo ha determinado por completo (Corán, 25:2).
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