LA ESTRUCTURA
DEL ATOMO
l aire,
el agua, las montañas, los animales, las plantas, su cuerpo, la silla
en la que se sienta, en resumen, todo lo que ve, toca y percibe, desde
lo más pesado a lo más liviano, está formado de átomos. Cada página de
este libro que tiene en sus manos está constituido por miles de millones
de átomos.
Se trata de partículas tan diminutas que incluso es imposible verlas
con los microscopios más potentes. El diámetro de un átomo es del orden
de una millonésima de milímetro. Mejor intentaremos explicar como son
mediante un ejemplo.
Pensemos que tenemos una llave en la mano y queremos
ver los átomos en ella. Para poder observarlos a simple vista habría que
agrandar la llave hasta alcanzar la medida de la Tierra, pues entonces
los átomos tendrían el tamaño de una cereza13.
Demos otro ejemplo para comprender su pequeñez y como todo, en todas
partes, está compuesto de átomos.
Supongamos que queremos saber cuántos átomos contiene
un granito de sal y que somos capaces de contar mil millones (1.000.000.000)
de ellos por segundo. Aunque tengamos esa habilidad necesitaríamos más
de 500 años para determinar la cantidad allí existente14.
¿Qué hay dentro de esa estructura tan diminuta?
Si bien su dimensión es extremadamente pequeña, posee un sistema sin
tacha, único y complejo, comparable en su sofisticación al que vemos operar
en el universo en general.
Cada átomo está constituido por un núcleo y cierta cantidad de electrones
que se mueven en órbitas cerradas a gran distancia del núcleo. Dentro
del núcleo hay otras partículas llamadas protones y neutrones.
En este capítulo veremos la estructura extraordinaria del átomo, el cual
constituye el "cuerpo" primario de todo lo animado e inanimado. Veremos
también como se combinan para formar moléculas y por último la materia.
El Poder Oculto en el Núcleo
Las propiedades del átomo dependen de la cantidad de protones y neutrones
que conforman su núcleo. El radio de éste es aproximadamente un diez milésimo
del radio del átomo. El radio del primero es 10-12 (0,000000000001
cm) y el del segundo10-8 (0, 00000001 de cm). Por lo tanto
el volumen del núcleo es igual a la billonésima parte del volumen del
átomo.
Puesto que no podemos visualizar tan impresionante pequeñez,
debemos recurrir nuevamente a un símil. La cereza que en el ejemplo anterior
representaba al átomo, deberá expandirse y convertirse en una gran pelota
de 200 metros de diámetro. Y en esta escala tan increíble el núcleo no
sería más grande que una diminuta partícula de polvo15.
Si comparamos el diámetro del núcleo, que es de 10-12
cm, con el diámetro del átomo, que es de 10-8 cm, llegamos
a la siguiente situación: si asumimos que el átomo es una esfera y deseamos
llenarla completamente con núcleos, harían falta 1015 de éstos16.
No obstante, hay algo más sorprendente: aunque la medida del núcleo es
una billonésima de la del átomo, la masa del núcleo abarca el 99,95% de
la masa del átomo. ¿Cómo es que algo que constituye casi toda la masa,
por otra parte no ocupa casi ningún espacio?

El espacio entre los protones y los electrones en el átomo
es en proporción tan amplio como el área marcada en
el mapa, considerando a los primeros ubicados en el centro de Francia. |
La razón estriba en que la densidad de la masa del átomo no está distribuida
de modo parejo en el mismo. Es decir, casi toda la masa del átomo se acumula
en el núcleo. Si alguien tiene una casa de diez mil millonésimo de metro
cuadrado y tiene que poner todo el mobiliario en una habitación de un
metro cuadrado, ¿podría hacerlo? Por supuesto que no. Pero el núcleo del
átomo sí lo puede hacer gracias a una tremenda fuerza distinta a todas
las otras existentes en el universo. Estamos hablando de la "fuerza nuclear
fuerte", una de las cuatro fundamentales, como lo dijimos en el capítulo
anterior.
Ya habíamos visto que la misma mantiene el núcleo del átomo intacto e
impide que se fragmente. Todos los protones en el núcleo tienen carga
positiva y se repelen entre sí debido a la fuerza electromagnética. Sin
embargo, a causa de la fuerza nuclear fuerte que es cien veces más potente
que la fuerza de repulsión de los protones, la fuerza electromagnética
se vuelve inefectiva y entonces los protones permanecen juntos.
Para resumir, dos grandes fuerzas interactúan dentro de un átomo que
es tan pequeño que nos resulta invisible. El núcleo permanece estable
debido a los valores precisos de esas fuerzas.
Cuando consideramos la dimensión del átomo y el número de ellos en el
universo, es imposible no advertir que está operando un pasmoso equilibrio
y diseño. Resulta claro como el cristal que las fuerzas fundamentales
en el universo han sido creadas de una manera muy especial por medio de
una gran sabiduría y eficacia. A lo único que recurren los que rechazan
la fe no es más que a suponer que todo pasó a existir como resultado de
la combinación de "casualidades". Sin embargo, los cálculos de probabilidades
demuestran científicamente que la posibilidad de que los equilibrios del
universo se hayan formado por casualidad es igual a "cero". Todo lo expuesto
es un conjunto de diáfanas evidencias de la existencia de Dios y de la
perfección de Su creación.
...Mi Señor lo abarca todo en Su ciencia. ¿Es que no
os dejaréis amonestar? (Corán, 6:80).
El Espacio en el Atomo
Gran
parte del átomo consiste en una zona "vacía", lo cual nos plantea un interrogante:
¿por qué existe ese espacio?
En términos simples, el átomo consta de un núcleo y de los electrones
que giran alrededor del mismo. Entre el primero y los segundos no hay
nada. Esa zona ultramicroscópica en la que "nada existe", en realidad
es muy grande a escala atómica. La podemos visualizar mediante una comparación.
Si una bolita de un centímetro de diámetro representa el electrón más
cercano al núcleo, estaría a un kilómetro de éste17. Daremos otro ejemplo
para comprender mejor estas magnitudes.
Entre las partículas básicas hay un gran espacio.
Si pienso que el protón de un núcleo de oxígeno es la cabeza de un alfiler
que tengo en la mesa frente a mi, entonces el electrón que gira a su
alrededor describe un círculo que pasa por Holanda, Alemania y España
(El escritor vive en Francia). Por lo tanto, si todos los átomos que
forman mi cuerpo se acercasen tanto casi hasta tocarse, ustedes no podrían
verme más a simple vista. Sería tan pequeño como una diminuta partícula
de polvo con una dimensión de algunas milésimas de milímetro18.
En este punto nos damos cuenta de que hay una similitud entre los espacios
más grandes y más pequeños en el universo. Al dirigir nuestra vista a
las estrellas observamos una zona "vacua" similar a la que existe entre
los átomos. De una estrella a otra y de una galaxia a otra hay miles de
millones de kilómetros "desiertos". Pero en esas zonas del espacio sideral
y de los átomos, aparentemente vacías, prevalece un orden que está más
allá de nuestro entendimiento.
Dentro del Núcleo hay Protones y Neutrones
Hasta 1932 se pensaba que el núcleo consistía solamente en protones y
electrones. Luego se descubrió que además de protones había neutrones,
no electrones. El conocido científico Chadwick lo demostró en 1932 y obtuvo
el Premio Nobel por tal motivo. Recién entonces la humanidad pasó a conocer
la estructura real del átomo.
Puesto que la medida del protón es 10-15 cm, usted puede pensar
que algo tan pequeño no tiene ninguna importancia en la vida. Sin embargo,
aunque sea incomprensible para la mente humana, constituye el fundamento
de todo lo que vemos en nuestro entorno.
La Fuente de la Diversidad en el Universo
Hasta ahora han sido identificados ciento nueve elementos y todo lo animado
e inanimado en el universo está configurado según un arreglo o combinación
determinado de los mismos, que a su vez están constituidos por átomos
similares entre sí. Y si éstos están integrados por las mismas partículas,
¿qué es lo que diferencia a los elementos y lleva a la formación de tanta
materia distinta?
Lo que principalmente diferencia a los elementos es el número de protones
en el núcleo de los átomos. En el átomo de hidrógeno --el elemento más
liviano-- existe un protón; dos protones en el de helio --el siguiente
elemento más liviano--; en el átomo de oro existen 79 protones; en el
de oxígeno hay 8 protones y en el de hierro tenemos 26 protones. Lo que
diferencia al oro del hierro y a éste del oxígeno es, simplemente, la
diferente cantidad de protones en sus átomos. El aire que respiramos,
nuestros cuerpos, las plantas y los animales, los planetas, lo animado
e inanimado, lo dulce y lo amargo, lo sólido y lo líquido, absolutamente
todo, está constituido de protones, neutrones y electrones.

La diferencia entre los elementos está dada por la cantidad
de protones en los núcleos de sus respectivos átomos.
Es esa diferencia la que hace que los materiales que vemos arriba
se presenten tan distintos entre sí. |
La Frontera o Límite de la Existencia Física
: los Quarks

Los protones y neutrones se forman en el núcleo del átomo
a partir de pequeñas partículas llamadas quarks.
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Hasta hace veinte años se creía que las partículas más pequeñas constituyentes
de los átomos eran los protones y los neutrones. Pero luego se descubrió
que existían otras más diminutas que forman e integran a protones y neutrones
y se denominan "quarks".
Ello condujo al desarrollo de una rama de la física llamada "física de
las partículas", que investiga las "subpartículas" y sus movimientos dentro
del átomo.
La dimensión de los quarks, cuya captación mental excede la capacidad
de imaginación humana, es realmente asombrosa: 10-18 (0,000000000000000001
de metro). Los quarks nunca pueden ser separados mucho uno del otro dentro
del protón porque en este caso también opera la fuerza nuclear fuerte,
responsable de mantener agrupadas a las partículas dentro del núcleo.
Al aumentar la distancia entre los quarks también aumenta la fuerza nuclear
fuerte que cumple el papel de una banda elástica y no los deja distanciarse
más de 10-15 metros. Esas bandas elásticas entre los quarks
están formadas por los denominados "gluones", portadores de la fuerza
nuclear fuerte, existiendo una interacción muy enérgica entre quarks y
gluones. Si bien los científicos aún no han sido capaces de descubrir
cómo se produce esa interacción, se continúan las investigaciones al efecto.
Cuanto más ahondamos en esas partículas, más específico se vuelve todo,
dejándonos en la estacada en el límite de la dimensión del quark, es decir,
10-18 metros. Por lo tanto, ¿qué hay más allá de este límite?

Gracias a los aceleradores modernos es posible analizar las partículas
más pequeñas, desde la estructura del átomo
a la del quark. El diagrama de arriba ilustra ese escalonamiento
de modo progresivo.
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En la actualidad los estudiosos proponen varias hipótesis. Pero como
dijimos, dicho límite es el punto más remoto alcanzado en el universo
material. Todo lo que está más allá de ese punto puede expresarse sólo
como energía, no como materia. Lo realmente importante es que el ser humano
descubre a través de los mejores medios tecnológicos a su disposición
que los equilibrios gigantescos y las leyes de la física funcionan como
un reloj dentro del átomo, el cual constituye el "ladrillo" para la formación
de toda la materia del universo.
Los humanos empezamos a ser conscientes del funcionamiento perfecto de
esos mecanismos al considerar el sistema de los distintos órganos de nuestro
cuerpo. El descubrimiento de los mecanismos de las células que forman
esas estructuras se remonta a unos pocos decenios. La evidente creación
suprema en los átomos --fundamento de las células-- que se expresa, por
lo que sabemos hasta ahora, por medio de los protones, neutrones y quarks,
es tan perfecta como para estremecer a cualquiera, creyente en Dios o
no. El punto básico a ser sopesado aquí es que todos esos mecanismos perfectos
se ponen en movimiento de una forma muy ordenada segundo a segundo a lo
largo de la vida, sin que nosotros intervengamos para nada en algo que
escapa totalmente a nuestro control. Es un hecho muy evidente para cualquiera
que recurre a su inteligencia y sensatez, que todo ha sido creado por
Dios, Dueño del poder y conocimiento superior gobernados por El.
Los que están en los cielos y en la tierra Le imploran.
(Dios) siempre está ocupado en algo. ¿Cuál, pues, de los beneficios
de vuestro Señor negaréis? (Corán, 55:29).
El Otro Elemento de los Atomos : los Electrones
Los electrones son partículas que rotan y giran alrededor
del núcleo del átomo de modo similar a como lo hace la Tierra sobre su
propio eje y alrededor del sol. Dicha rotación es incesante, perfecta
y sigue un sendero que llamamos órbita. No obstante, los tamaños del sol
y de la Tierra son en proporción muy distintos a los existentes entre
los elementos del átomo. Si a éste lo hacemos tan grande como nuestro
planeta, el electrón sería del tamaño de una manzana19.

Los electrones giran alrededor del núcleo observando un
equilibrio muy delicado, como los planetas alrededor del sol.
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Decenas de electrones que giran en un área tan pequeña que resulta invisible
incluso a los microscopios más poderosos, crean un tráfico muy complejo
dentro del átomo. Lo más notable aquí es que dichos electrones que rodean
al núcleo y están blindados con una carga eléctrica, no sufren el más
leve accidente. En realidad, cualquier pequeño percance dentro del átomo
provocaría un desastre en el mismo. Pero como dijimos, eso no sucede.
Toda la operación transcurre de modo perfecto. Los electrones que giran
alrededor del núcleo a la velocidad pasmosa de mil kilómetros por segundo
nunca colisionan entre sí. Es muy sorprendente que esos electrones que
no se diferencian entre ellos sigan órbitas distintas. Resulta obvio que
se trata del producto de una "creación consciente". Si hubiesen tenido
masas y velocidades diferentes, podría presentarse como natural que se
ubiquen en órbitas distintas alrededor del núcleo. El orden de los planetas
en nuestro sistema solar sigue esa lógica, pues poseen masas y velocidades
distintas y se ubican naturalmente en órbitas diferentes alrededor del
sol. Pero el caso con los electrones es totalmente distinto ya que son
exactamente iguales. ¿Cómo es que los electrones siguen órbitas distintas
alrededor del núcleo sin yerros? ¿Cómo es que no colisionan aunque son
de una dimensión increíblemente pequeña y se mueven a velocidades inauditas?
Estos interrogantes nos conducen a una sola verdad: dicho orden y equilibrio
delicados son creaciones perfectas de Dios.
Es Dios, el Creador, el Hacedor, el Formador. Posee
los nombres más bellos. Lo que está en los cielos y en la tierra Le
glorifica. Es el Poderoso, el Sabio (Corán, 59:24).
En la sucesión
de la noche y el día y en todo lo que Dios ha creado en los
cielos y en la tierra hay, ciertamente, signos para gente
que Le teme
(Corán, 10:6) |
Todos los átomos tienen la misma cantidad de protones y electrones, pero
el tamaño de estos es casi dos milésimas del de los protones. Cada electrón
tiene una carga negativa (-) que es igual en valor a la carga positiva
(+) de cada protón. La carga total positiva (+) y negativa (-) en el átomo
se anulan entre sí y el átomo se convierte en neutro.
La carga eléctrica que conducen obliga a los electrones a obedecer ciertas
leyes de la física. Una de ellas dice que "cargas de la misma polaridad
se repelen y cargas de polaridad opuesta se atraen".
En primer lugar y bajo circunstancias normales, se esperaría que siguiendo
la ley antes indicada los electrones se repelerán entre ellos y se alejarán
velozmente del núcleo. Pero tal cosa no sucede. De ocurrir, el universo
consistiría en protones, neutrones y electrones ociosos vagando por el
vacío. En segundo lugar, sería de esperar que los núcleos cargados positivamente
atraigan a los electrones cargados negativamente y quedasen pegados. De
ser así, los átomos colapsarían violentamente, implosionarían.
Pero nada de eso acaece. Las extraordinarias velocidades de escape de
los electrones (mil kilómetro por segundo), la fuerza repulsiva que se
ejercen mutuamente y la fuerza de atracción de los núcleos sobre los electrones,
son tres factores distintos que se equilibran perfectamente. En consecuencia,
este sistema sorprendente dentro del átomo funciona sin colapsar o desequilibrarse.
Si uno solo de esos factores fuese un poco mayor o menor que otro, el
átomo no habría existido.
Además, si no existiesen las fuerzas nucleares que enlazan a los neutrones
y protones, éstos nunca se hubiesen acercado tanto uno a otro y mucho
menos conectado al núcleo. Es decir, no existirían los núcleos y por lo
tanto tampoco los átomos.
Todas estas disposiciones admirables nos están indicando que ni siquiera
un simple átomo puede ser algo fortuito, accidental, producido sin sentido.
Por el contrario, todo está bajo el perfecto control de Dios y es creado
con un fin determinado. De otro modo hubiese sido inevitable que el universo
en el que vivimos colapsase antes de constituirse. Se trataría de un proceso
de destrucción en el mismo comienzo y el cosmos no se formaría. Pero Dios,
el Creador de todo, el Omnipotente, estableció equilibrios extremadamente
precisos en el interior del átomo y en el universo, gracias a lo cual
la existencia se basa en un orden perfecto.
Los científicos han invertido sus mejores esfuerzos a lo largo de años
para develar esa armonía establecida por Dios y han finalizado dándole
distintos nombres a sus componentes: "fuerza electromagnética", "fuerza
nuclear fuerte", "fuerza nuclear débil", "fuerza de atracción de masa"...
No obstante, como dijimos en la introducción de este libro, nadie ha pensado
en el "¿por qué?". ¿Por qué esas fuerzas actúan con ciertas intensidades
bajo ciertas normas? ¿Por qué los campos que son gobernados por esas fuerzas,
las intensidades que poseen y las normas a las que se ajustan exhiben
una armonía tan grande?
Los científicos se vieron perdidos frente a este tipo de interrogantes
puesto que lo más que pueden hacer es conjeturar sobre el orden en que
se producen los acontecimientos. De todos modos, sus investigaciones evidencian
una realidad indiscutible. Cada punto del universo revela la intervención
de Quien poseyendo intelecto y voluntad, no deja ni siquiera un átomo
librado a su suerte. Es Dios la potestad singular que mantiene en armonía
todas las fuerzas y Quien manifiesta Su autoridad dónde desea y cuándo
desea. Todo el universo, desde el átomo más diminuto hasta las galaxias
inconmensurables, continuarán existiendo sólo por la voluntad y el cuidado
del Todopoderoso.
En el Corán Dios comunica que no hay ninguna autoridad aparte de El,
Quien anuncia el castigo a esos que, llevados por su soberbia, asumen
que las cosas animadas e inanimadas de Su creación posen superioridad
y fuerza independientemente de El, a la vez que les atribuyen características
divinas.
...Si vieran los impíos, cuando vean el castigo, que
la fuerza es toda de Dios y que Dios castiga severamente... (Corán,
2:165).
PARTICULAS ACELERADAS
Aceleradores y colisionadores
La física de las partículas con
alta energía es una rama de la ciencia que estudia los
“ladrillos” de la materia y las subpartículas
millones de veces más pequeñas que el átomo.
Hace poco se realizaron pruebas en ese campo
por medio de aparatos muy enormes y complejos (laboratorios con
aceleradores de partículas de varios kilómetros
de diámetro) controlados a través de un vasto conjunto
de computadoras, lo cual permitió expandir el conocimiento
sobre este tema.
En esos aceleradores son lanzadas a grandes
velocidades partículas con carga eléctrica --principalmente
protones y electrones-- dentro de un campo electromagnético
y dirigidas a una cámara que contiene aire o gas supersaturado
con vapor de agua (cámara de niebla).
A las partículas aceleradas se las hace
colisionar entre sí o con determinados objetos. Las que
se fragmentan como resultado de los choques, son examinadas por
distintos sistemas de detección.
El acelerador y las tecnologías
de detección, cuya sofisticación aumentó
permanentemente desde el decenio de 1950, hicieron posible colisiones
muy especiales, lo que abrió el camino al descubrimiento
de que los protones y neutrones, considerados el fundamento de
la materia, tienen subestructuras compuestas de partículas
llamadas quarks. Medidas realizadas a altos niveles de energía
dieron la oportunidad de estudiar la composición de la
materia a distancias tan pequeñas como una centésima
del radio del protón. Así se van desentrañando
los secretos del átomo. Son muy pocos los lugares del mundo
donde existen esos aceleradores debido a su alto costo. Los más
importantes son el CERN (en Ginebra), el DESY (en Hamburgo), el
Fermilab-FNAL (en Chicago) y el SLC (en California). El laboratorio
SLC tiene tres kilómetros de diámetro y el CERN
veintisiete kilómetros de diámetro. Pero el más
grande está siendo construido en el centro de Texas (EEUU)
con un diámetro de unos ochenta y cinco kilómetros.
El costo de estos artificios aumenta en proporción directa
al tamaño. (Para el de Texas, llamado proyecto SSC, el
presupuesto es de seis mil millones de dólares)20. |
 
El laboratorio CERN de física de partículas usa
un tubo ubicado cien metros por debajo de la superficie de la
tierra que describe un círculo con un diámetro de
27 kilómetros. Las partículas primero son aceleradas
y luego se las hace colisionar entre sí.
El CERN es un centro de investigación internacional ubicado
en la frontera de Suiza y Francia en el que participan diecinueve
países europeos. El objeto de estudio de este laboratorio
es la estructura básica de la materia y las principales
partículas que la componen. En dicho centro trabajan unas
tres mil personas entre físicos, ingenieros, técnicos
y administrativos. Además es visitado regularmente por
más de seis mil físicos con el propósito
de realizar distintas pesquisas.
|
Hasta ahora ningún científico ha sido capaz de explicar la causa y fuente
de las fuerzas en el átomo, y por lo tanto en el universo, así como porqué,
algunas de ellas, operan en ciertas ocasiones. Lo único que hace la ciencia
es realizar observaciones, efectuar mediciones y adjudicarles "denominaciones"
a todo eso.
Tales "denominaciones" son consideradas grandes descubrimientos. Pero
a los científicos no les corresponde constituir nuevos equilibrios en
el universo ni erigir nuevos sistemas, sino esforzarse por comprender
y develar los secretos de los que ya existen en el cosmos. Es decir, de
lo principal que se ocupan, simplemente, es de observar las incontables
maravillas de la creación de Dios y asignarles nombres. Los científicos
que detectan un sistema superior o una estructura creada por Dios son
premiados, honrados y admirados por otros. Al que en realidad habría que
honrar, sin lugar a dudas, es a Dios, el Exaltadísimo, el Misericordiosísimo,
Quien hizo que el sistema exista de la nada, le proveyó con equilibrios
sumamente delicados y crea milagros extraordinarios de ese tipo indefinidamente.
En la sucesión de la noche y el día y en todo
lo que Dios ha creado en los cielos y en la tierra hay, ciertamente,
Signos para gente que Le teme (Corán, 10:6).
LOS
ELECTRONES AL SERVICIO DE LA HUMANIDAD
La electricidad ocupa una de las partes más
importantes de nuestras vidas. Aparentemente no podemos hacer
nada sin ella, a la que estamos atados cuando comemos, miramos
TV, vamos de un lugar a otro o limpiamos. Apretamos un botón
y todo se ilumina a nuestro alrededor. Presionamos otro y todos
los aparatos eléctricos empiezan a funcionar. Esta forma
de electricidad que usamos en todo momento se llama “corriente
eléctrica”. Lo que hace posible a ésta son
los electrones, a los que en este libro estamos estudiando resumidamente
y con un lenguaje popular. La electricidad es la corriente que
se forma como resultado del movimiento de los electrones y iones
con carga negativa. Artefactos como el televisor y el refrigerador,
usan normalmente una intensidad de 1-2 amperios. ¿Qué
significa esta cantidad? Una corriente de un amperio por segundo
significa la transmisión de seis mil millones de veces
un mil millón de electrones en un segundo en una sección
dada. Se trata de una corriente un millón de veces más
intensa que la de un rayo.
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Los Orbitales de los Electrones
Decenas de electrones que orbitan en un área que no se puede observar
ni siquiera con los microscopios más potentes, crean un tráfico extremadamente
complejo dentro del átomo, como mencionamos antes. Pero se trata de un
sistema mucho más ordenado que el existente en la ciudad con el mejor
código de tránsito vehicular. Los electrones nunca colisionan entre ellos
porque cada uno dispone de su propio orbital.
Alrededor del núcleo del átomo los electrones se disponen en siete "capas"
o niveles de energía principales y se ubican en orbitales. El número máximo
de electrones en cada nivel está determinado por la fórmula 2n2,
donde "n" es el número que determina el nivel de energía del átomo y se
llama número cuántico principal. Cada átomo tiene un conjunto singular
de niveles de energías, determinado por su carga nuclear y por su número
de electrones.
 
Los electrones siguen órbitas extremadamente complejas dentro
del átomo. Aunque el ambiente en el que se mueven es mucho
más tumultuoso que el tráfico de una gran ciudad, nunca
ocurre un accidente. |
Que el incontable número de electrones que constituyen el universo se
ajuste a la fórmula arriba mencionada, está indicando la existencia de
un orden. Que dentro del átomo no se presente ningún caos aunque los electrones
se mueven a velocidades increíbles, no hace más que acentuar la existencia
de ese orden singular que de ninguna manera puede ser atribuido a la casualidad.
La única explicación de ese orden es que Dios creó todo armoniosamente
como una manifestación de Su potestad. Dios se refiere a ello en el Corán:
...Dios ha establecido una medida para cada cosa (Corán,
65:3).
...ha creado todo y lo ha determinado por completo
(Corán, 25:2).
...Todo lo tiene medido. El Conocedor de lo oculto
y lo patente, el Grande, el Sublime (Corán, 13:8-9).
Hemos extendido la tierra , colocado en ella firmes
montañas y hecho crecer en ella de todo en la debida proporción (Corán,
15:19).
El sol y la luna, para cómputo (Corán, 55:5).
Ha elevado el cielo. Ha establecido la balanza (Corán,
5:7).
Como revelan los versículos, Dios, el Señor de los Mundos, es Quien creó
todo en una medida, orden y proporción perfectos. Se trata de una realidad
que cubre el campo de la existencia de cabo a rabo, desde las partículas
subatómicas más pequeñas hasta los gigantescos cuerpos celestes y el conjunto
de lo que hay entre ellos. Ese es el resultado del poderío, conocimiento,
arte y sabiduría infinitos de Dios, Quien brinda Sus atributos a los seres
humanos de la manera que El quiere. Esa potestad que Dios exhibe ante
nuestros ojos es la verdad a la que debe llegar el ser humano por medio
de la investigación y cálculos científicos.
SIGNOS DEL CORAN
Cuando estudiamos los orbitales,
debemos pensar también en un versículo coránico
que se referiría a ello. Alrededor del núcleo del
átomo hay siete “capas” o niveles de energía,
cada uno con una cantidad fija de electrones. ¿Puede ser
posible que la expresión “siete cielos” usada
en el Corán para describir las capas o estratos que se
forman por encima del planeta, estuviesen señalando también
los orbitales de electrones, los cuales son como los cielos de
los átomos?
Es Quien ha creado siete cielos superpuestos.
No ves ninguna contradicción en la creación del
Compasivo. ¡Mira otra vez! ¿Adviertes alguna falla?
(Corán, 67:3)
La cifra indicada nunca cambia.
Nunca puede pasar a ser seis u ocho. Lo realmente milagroso en
esto es que esa cantidad de siete “capas” con electrones
se corresponde plenamente con el versículo.
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¿Ondas o Partículas?
Al momento de descubrirse los electrones se pensó que se trataba de partículas
como los protones y neutrones encontrados en el núcleo. Pero por los experimentos
conducidos a continuación se supo que exhiben características tanto de
ondas como de partículas de luz, es decir, de fotones. Posteriormente
se llegó a la conclusión de que cada partícula es simultáneamente una
forma de onda con su frecuencia distintiva.
Se
sabe que la luz se expande de un modo similar a los rizos de las ondas
que se crean en una superficie acuática cuando se arroja una piedra. De
todos modos, a veces la luz se comporta como una partícula material y
se la observa en la forma de pulsos intermitentes y esporádicos, semejante
a como caen en el cristal de la ventana las gotas de lluvia. La misma
dicotomía se observó también en el electrón, lo que condujo a una gran
confusión en el mundo de la ciencia. Lo dicho por Richard P. Feynman,
conocido profesor de física teórica, lo aclararía todo:
Ahora sabemos cómo se comportan los electrones y la
luz. Pero, ¿cómo puedo denominarlo? Si digo que se comportan como partículas,
doy una impresión errada. Y lo mismo pasa si digo que se comportan como
ondas. Es decir, se comportan según su propia e inimitable manera, lo
que técnicamente se podría llamar a la manera de cuanto mecánico. Se
comportan de un modo nunca visto antes... Un átomo no se conduce como
una carga que cuelga de un resorte y oscila. Tampoco como una representación
en miniatura del sistema solar. Ni como una nube o bruma que rodea al
núcleo. Como mínimo, en todos esos casos se está haciendo una simplificación.
Los electrones se comportan exactamente como lo hacen los fotones. Ambos
son estrambóticos, pero actúan de la misma forma. Explicar cómo operan
exige una gran esfuerzo de imaginación porque vamos a describir algo
que es distinto a todo lo conocido21.
Al no poder explicar nunca los científicos el comportamiento de los electrones,
la solución que encontraron fue denominarlo de alguna manera: "Movimiento
Mecánico Cuántico". Citemos de nuevo al profesor Feynman, quien manifiesta
la naturaleza excepcional de lo antes mencionado y el temor reverente
que le invade:
No se siga cuestionando, "¿cómo puede ocurrir esto?",
si es que lo puede evitar, porque "se descolgará por el caño de desagüe"
a un callejón sin salida del que nadie ha podido escapar hasta la fecha.
Nadie sabe cómo puede ocurrir22.
No obstante, el callejón sin salida al que se refiere Feynman no es tal
en realidad. La razón por la que alguna gente nunca acierta a encontrar
una salida de ese dilema es que aunque disponen de la evidencia sustancial
no aceptan que esos sistemas y equilibrios increíbles hayan pasado a existir
por medio del Creador sublime. La situación es absolutamente patente:
Dios creó el universo de la nada, lo dotó con equilibrios extraordinarios
y le dio existencia sin tomar nada como ejemplo. Que la pregunta de los
científicos, "¿cómo puede ocurrir esto?" no encuentre respuesta ni sea
resuelta, estriba en la no aceptación del hecho de que Dios es el Creador
de todo y que todo existe sólo por medio de Su orden "¡Sea!".
Es el Creador de los cielos y de la tierra. Y cuando
decide algo, le dice (a ese "algo") tan sólo: "¡Sea!" y es (Corán, 2:117).
Los Electrones Abren las Puertas al Mundo de
los Colores
 ¿Ha
pensado alguna vez cómo sería vivir en un mundo sin colores? Intente imaginarlo
respecto a su propia persona y lo que le rodea: la gente, los mares, el
cielo, los árboles, las flores. En síntesis, todo se vería en blanco y
negro. Estoy seguro que nunca le va a gustar vivir en un mundo así.
¿Qué es lo que hace colorida a la Tierra? ¿Cómo pasan a existir los colores
que hacen tan bello a nuestro mundo?
Ciertas características presentes en la materia son las que permiten
que percibamos las cosas con determinados colores. Estos se forman como
consecuencia natural de ciertos movimientos de los electrones. Usted puede
pensar, ¿qué tiene que ver el movimiento de los electrones con los colores?
Permítanos que se lo expliquemos de manera resumida.
Los electrones giran solamente en orbitales. Ya mencionamos que en el
átomo hay siete "capas" para los electrones. Cada una expresa un determinado
nivel de energía, lo que varía en función de la distancia de la misma
al núcleo. En cada nivel de energía o "capa" los electrones se ubican
en orbitales. Los electrones con más energía son los que están más alejados
del núcleo. Por el contrario, los ubicados en los orbitales más cercanos
al núcleo poseen menos energía. Para poder desplazarse entre los distintos
niveles o "capas" el electrón necesita recibir energía del exterior. La
fuente de ésta es el fotón.
En términos simples, el fotón es una "partícula de luz". Cada estrella
del universo es una fuente de fotones. Para nosotros la fuente más importante,
por supuesto, es el sol. Los fotones se dispersan por el espacio a una
velocidad de 300 mil kilómetros por segundo.
Al llegar a la Tierra golpean a los átomos de los distintos objetos y
entonces los electrones de éstos comienzan a moverse entre distintos orbitales.
Si gracias a la energía recibida de los fotones los electrones pasan a
un nivel de más energía y luego vuelven al propio, emiten un fotón que
hace aparente el color que visualizamos. Este proceso que esquematizamos
aquí, ha estado operando sin desmayo desde el comienzo de la creación.
Cada paso del proceso sucede según un plan y orden estupendos. Si aunque
más no fuese no se cumpliese una de esas interacciones entre los fotones
y los electrones, el universo pasaría a ser pardo, incoloro.

El 70% de los rayos solares que llegan a la Tierra son los apropiados
para la vida aquí. |
Hagamos la lista de esos pasos que operan de acuerdo a un plan y orden
para tener un universo colorido en vez de uno descolorido.
- La luz que llega a la Tierra desde el sol se difunde en forma de partículas
o fotones que chocan con los átomos de la materia que encuentran en su
camino.
- Los fotones no penetran mucho dentro del átomo y golpean a los electrones
que circunvalan al núcleo.
- Los electrones absorben a los fotones que les golpean.
- Los electrones, con la energía absorbida de los fotones, saltan a otro
orbital con mayor nivel de energía.
- Esos electrones intentan retornar luego a su orbital primitivo.
- Los electrones que retornan a su orbital primitivo emiten un fotón.
- Esos fotones con su energía correspondiente emitida por los electrones,
determinan el color del objeto del caso.

Desde el sol llegan a la Tierra una gran variedad de rayos. Como se
ve en el espectro electromagnético a la izquierda, nosotros
nos percatamos solamente de una pequeña parte de ellos. |
En resumen, el color de algo consiste en realidad en una mezcla de esas
partículas de luz absorbidas y emitidas que llegan a nuestros ojos. El
color de un objeto que no emite luz por sí mismo sino que refleja la recibida
del sol, depende de ésta y de las modificaciones que produce. Si al objeto
iluminado con luz "blanca" se lo ve de color "rojo", es porque absorbe
gran parte de la luz solar que llega a él y emite sólo el rojo.
La "absorción" de la que hablamos se cumple por medio de un mecanismo
al que ya nos referimos pero que lo explicamos de nuevo. Los electrones
circulan acarreando tanta energía como se lo permite el nivel de energía
del orbital por el que viajan, siendo los más distantes del núcleo los
que tienen la más elevada. Cuando un electrón dispone de un espacio en
un orbital superior, desaparece repentinamente del lugar que ocupa y aparece
en ese orbital con nivel de energía más elevado siempre y cuando haya
elevado su propia energía absorbiendo ("tragando") fotones provenientes
del sol.
Esto lo podemos explicar mejor con un ejemplo. Consideremos la mariposa
Morfo. Los pigmentos que posee absorben toda la luz solar y emiten sólo
el color azul. Cuando las partículas de luz que se reflejan desde la mariposa
llegan a nuestra retina, se convierten en señales eléctricas por medio
de las células conos, de tal manera que son percibidas de color azul.
Oportunamente en el cerebro se representa dicho color.
Esto significa que el color de un objeto depende del carácter de la luz
emitida por la fuente del caso y el tipo de la misma que es reflejada
por el objeto en cuestión. Por ejemplo, el color de un vestido no es el
mismo bajo la luz solar que en el interior de la tienda. Si nuestro cerebro
percibe algo como de color negro, significa que ese algo absorbe toda
la luz del sol y no refleja nada. Pero si refleja toda la luz que recibe,
se percibe como color blanco. Por lo tanto hay que tener en cuenta los
siguientes puntos al respecto:
1. El color de un objeto depende de las propiedades de la luz emitida
por la fuente que lo ilumina.
2. También depende de la reacción de los electrones de las moléculas
de su estructura, en cuanto a los colores de luz que absorbe y que no
absorbe.
3. El color del objeto depende de cómo percibe nuestro cerebro los fotones
que golpean la retina.
Detengámonos aquí y meditemos una vez más.
Los electrones que giran a una velocidad increíble alrededor del núcleo
del átomo --demasiado pequeño para ser visto a simple vista-- pueden desaparecer
repentinamente de su orbital y saltar a otro llamado suborbital, para
lo cual tiene que haber el correspondiente espacio libre en éste. El electrón
toma la energía para realizar ese salto del fotón. Después vuelve a su
orbital original. En esta acción se forma el color percibido por el ojo
humano. Atomos cuya cantidad se puede expresar en miles de millones realizan
esta operación de manera ininterrumpida. Esto es lo que nos permite ver
una "imagen" de modo continuo.

El diseño superior en la formación de los colores nos
conduce a una sola realidad: el universo ha sido creado con una gran
armonía y orden, presente en todos sus componentes, desde los
más pequeños a los más grandes. El arte en los
colores es uno de los signos de la creación perfecta de Dios. |
Dicho mecanismo magnífico no tiene comparación con lo que pueda realizar
cualquier tipo de máquina o artilugio construido por el ser humano. Por
ejemplo, un reloj que trabaja correctamente es técnicamente complicado
y todas sus partes deben estar ubicadas en los lugares correctos. El mínimo
problema en esa diagramación impediría el funcionamiento adecuado. Pero
cuando pensamos en la estructura del átomo y cómo funcionan los electrones,
se comprende la simplicidad del reloj. El mecanismo por el que operan
los electrones es demasiado complejo y perfecto al punto que nos deja
pasmados, por lo que no resiste ninguna comparación con cualquier sistema
fabricado por el ser humano. En consecuencia, no pudo haberse originado
espontáneamente como resultado de la casualidad, cosa que suponen los
científicos materialistas. Si usted va caminado por el desierto y ve un
reloj en el suelo funcionando bien, ¿se le ocurriría pensar que se ha
formado por la combinación casual de polvo, arena y piedras? Nadie pensaría
algo así porque para todos es demasiado obvio que alguien lo diseñó y
lo construyó según un diagrama concienzudo. Pero el diseño y la sapiencia
que encierra un solo átomo son, como mencionamos antes, incomparablemente
superiores a todo lo fabricado por el ser humano. El Poseedor de esa sapiencia
es Dios, Quien tiene un conocimiento sin igual, sabe, ve y crea todo.

Es el choque de los fotones provenientes del sol sobre los distintos
objetos, lo que nos permite ver un mundo muy colorido. |
Si, Dios creó y crea todo, tanto lo que vemos como lo que no vemos, con
un arte ilimitado, al mismo tiempo que nos concede innumerables favores,
independientemente de que seamos conscientes de ello o no. El asunto del
color, del que ahora ya conocemos algo y antes no sentíamos ninguna necesidad
de enterarnos, pasó a interesarnos con el avance de la ciencia. Es innegable
que el desarrollo y progreso científico debería motivar a cualquiera que
use su juicio y consciencia a la aceptación de la existencia de Dios.
Pero aún encontramos gente que desconoce el arte y sapiencia preeminentes
que se observa en cada punto del universo. El aclamado científico Louis
Pasteur realizó una observación interesante sobre este tema:
Poca ciencia, aparta de Dios, pero su acrecentamiento
te acerca a El23.
Cuanto más aprendemos de los ejemplos que nos rodean de la creación,
mejor comprendemos que Dios la abarca en su conjunto, que El controla
completamente los asuntos en los cielos y en la tierra y que tiene todo
bajo Su control. Comprendemos que nuestra vida será tomada y que no podremos
explicar todo lo que hemos hecho en esta vida. Eso hace que aumente sin
cesar la admiración por el conocimiento de Dios. Tal ponderación es un
paso muy importante en la percepción, en cierta medida, del poder y potestad
infinitos de El, lo cual nos lleva a reverenciarlo como corresponde. De
esto se habla en el Corán:
¿No ves cómo ha hecho Dios bajar agua del cielo, mediante
la cual hemos sacado frutos de diferentes colores (o clases)? En las
montañas hay vetas de diferentes colores: blancas, rojas y de un negro
intenso. Los hombres, bestias y rebaños son también de diferentes colores
(o clases). Sólo reverencian a Dios aquéllos de Sus siervos que saben.
Dios es poderoso, indulgente (Corán, 35:27-28).
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