LA RELIGION AYUDA A QUE LA CIENCIA SE ENCAMINE DE
MANERA CORRECTA (1)
La ciencia es la investigación del mundo material en el que vivimos
por medio de la observación y la prueba. En consecuencia, conducirá
a conclusiones diversas en función de los resultados de los análisis
y experimentos realizados. Además, cada disciplina científica posee
un cierto número de normas aceptadas como verdaderas aunque no se
hayan verificado exhaustivamente. En la literatura científica se denomina
"paradigma" a ese conjunto de normas.
Estos criterios iniciales marcan el curso de toda la investigación
y el primer paso es la formulación de una "hipótesis". Eso que se
supone o postula debe pasar la prueba de la experimentación científica.
Si la hipótesis se verifica, pasa a ser un "principio establecido
o ley". Si por el contrario, se desaprueba, deberá presentarse otra
hipótesis y ponérsela a prueba nuevamente.
En la formulación de la hipótesis lo que más pesa, normalmente, es
el punto de vista general de los científicos. Por ejemplo, si éstos
adhieren a una visión espontaneísta, pueden basar su trabajo en una
hipótesis que sostenga que "la materia tiene una tendencia a organizarse
a sí misma sin la intervención de un agente consciente". En consecuencia,
durante muchos años llevarán a cabo investigaciones para intentar
demostrar que dicha hipótesis se confirma en la práctica. Sin embargo,
debido a que la materia no posee dicha capacidad, todos los esfuerzos
que se hagan para verificarla estarán condenados al fracaso. Pero
si se obstinan en su intento, la resultante
será un gran gasto de tiempo y recursos.
Si el punto de partida se hubiese fundado en la idea de que "es imposible
que la materia pueda organizarse sin un plan consciente", la investigación
habría seguido un camino más productivo y satisfactorio. El problema
reside en que para establecer esta hipótesis se requiere una fuente
de información decisiva que está en un plano más allá de lo científico.
Dicha fuente es decisiva para no incurrir en esfuerzos inútiles durante
años, decenios o siglos.
Esa fuente de la que hablamos es la revelación
de Dios a la humanidad. Si Dios es el creador del universo,
el conocimiento exacto e indiscutible de los temas científicos que
abordemos derivan de El y, por lo tanto, de la información que nos
suministra Su palabra, es decir, el Corán. Los datos principales son
los siguientes:
1) Dios creó el universo de la nada, por lo que nada pasó a existir
como resultado de sucesos azarosos o por propia determinación. De
esto se desprende que en el universo o la naturaleza no hay un caos
de acontecimientos casuales sino un orden perfecto
creado por una determinación inteligente.
2) El universo material y en especial la Tierra en la que vivimos,
están diseñados para permitir la vida humana. En el movimiento de
las estrellas y planetas, en los rasgos geográficos sobresalientes,
en las propiedades del agua y de la atmósfera, hay un
propósito que hace posible la vida.
3) Todo lo que existe ha tomado forma porque Dios
lo ha creado. Por consiguiente, las criaturas actúan por inspiración
de Dios, como dice el Corán en el ejemplo de las abejas: Tu
Señor ha inspirado a las abejas... (Corán, 16:68).
Estas son verdades absolutas que Dios nos ha comunicado a través
del Corán. Si a la ciencia accedemos basados en dichas verdades, nos
conducirá inevitablemente a un gran progreso y la humanidad obtendrá
los mejores réditos de ella. Son muchos los ejemplos en la historia,
de esto que decimos aquí. Los científicos musulmanes, al colocar a
la ciencia en el lugar correcto, consiguieron forjar la más grande
civilización mundial y los mayores logros en los siglos IX y X. Asimismo,
los pioneros en todos los campos de la ciencia en occidente fueron
grandes personas que creían en Dios e hicieron sus investigaciones
para develar lo que El creó.
Einstein también sostenía que los científicos debían atenerse a las
fuentes religiosas al establecer sus objetivos:
La ciencia contribuirá, en
el sentido más amplio, al logro de los objetivos determinados por
la religión. Es decir, la ciencia sólo puede ser creada por quienes
estén plenamente compenetrados de la aspiración por la verdad y el
conocimiento. Y este sentimiento proviene de la esfera religiosa...
No puedo concebir un científico genuino sin una fe profunda11.
Sin embargo, desde mediados del siglo XIX la comunidad científica
se ha divorciado de dicha fuente divina y quedó bajo la influencia
de la filosofía materialista.
El materialismo, una idea que la podemos remontar a la Grecia antigua,
sostiene la existencia absoluta de la materia y niega a Dios. Esta
visión penetró gradualmente en la comunidad científica y desde mediados
del siglo XIX una parte considerable del conocimiento proveniente
de allí se dedicó a respaldarla. Con ese propósito se formularon muchas
teorías, como la llamada "modelo de universo infinito" que sugiere
que el universo tiene una existencia infinita, o como la evolucionista
de Darwin que supone que la vida es producto de la casualidad, o como
la de Freud que sostiene que la mente humana se ubica exclusivamente
en el cerebro.
Hoy día vemos, retrospectivamente, que las
suposiciones presentadas por el materialismo fueron una pérdida de
tiempo y energía para la ciencia. Durante decenios un gran
número de científicos han derrochado sus mejores esfuerzos por intentar
demostrar cada una de esas suposiciones, aunque los resultados las
exhibieron siempre erradas. Los descubrimientos confirmaron lo proclamado
por el Corán: el universo fue creado de la nada, fue preparado para
albergar la vida humana y es imposible que la vida pasase a existir
y se desarrollase por casualidad. Consideremos ahora estos puntos
uno por uno.
| Los científicos que persiguen objetivos falsos
hicieron que la ciencia derroche mucho esfuerzo. |
El Tiempo Malgastado por la Ciencia Debido a la Obsesión de los Materialistas
con el "Universo Infinito"
Hasta principios del siglo XX y bajo la influencia del materialismo,
la opinión aceptada por la comunidad científica era la de un universo
infinito, en sus dimensiones espacio-temporales, de existencia infinita.
De acuerdo con este punto de vista --llamado "modelo de universo estático"--
el universo no tiene principio ni fin y es, simplemente, un conglomerado
ilimitado de materia. El objetivo de esta teoría era demostrar que
el universo no fue creado y así establecer la aceptación de la filosofía
materialista.

Hubble descubrió con este telescopio gigante el alejamiento
de las estrellas tanto de nosotros como entre ellas. |
Muchos científicos que profesaban el materialismo o eran influenciados
por su filosofía, colocaron como fundamento de sus investigaciones
el modelo de "universo infinito". En consecuencia, todo el estudio
en el campo de la física y astronomía se basó en la hipótesis de que
la materia es eterna y durante algún tiempo muchos investigadores
se afanaron por demostrar ese supuesto, pero la ciencia rápidamente
hizo pedazos ese concepto erróneo.
El científico belga Georges Lemaitre
fue el primero en reconocer la inexactitud del modelo de "universo
infinito" y presentó una alternativa científica. Basándose en los
cálculos del científico ruso Alexandre Friedmann declaró que el
universo en realidad tuvo un comienzo y que se expande desde ese momento.
Afirmó también que debía ser posible detectar la radiación residual
del momento en que se originó. Debemos advertir que G. Lemaitre era
sacerdote y creía firmemente en que el universo fue creado por Dios
de la nada. Por lo tanto, su enfoque de la ciencia discrepaba del
de los materialistas.
Con el paso de los años se confirmó la exactitud de las afirmaciones
de Lemaitre. En primer lugar, el astrónomo norteamericano Edwin Hubble
descubrió con su gran telescopio que las estrellas se movían alejándose
de nosotros y una de otra. Esto significaba que el universo se estaba
expandiendo y por consiguiente no era estático como suponían los materialistas.
En realidad, Einstein había calculado teóricamente poco antes que
el universo no podía ser estático. Pero no insistió con esa teoría
debido a la aceptación general de que sí lo era. Es decir, hasta esta
personalidad considerada la más genial de su siglo, fue intimidada
por el dogmatismo de la visión materialista y prefirió poner sordina
a esa comprobación tan importante. Posteriormente se refirió a ese
incidente como "el mayor error de su carrera".
La expansión del universo señalaba otra importante verdad: si retrocedemos
lo suficiente en el tiempo, todo se irá acotando hasta convergir en
un solo punto. Los cálculos demostraron que ese punto tenía volumen
cero y nuestro universo pasó a existir como resultado de la explosión
del mismo, llamada "Big Bang".
La afirmación de que el punto que explotó tenía volumen cero no es
más que una expresión teórica que sugiere la carencia absoluta de
todo. Es decir, el universo fue creado de la nada, como lo demuestra
claramente el Big Bang. Sin embargo, aún se requirió más evidencia
científica para que ello fuese aceptado ampliamente. George Gamow
opinó en 1948 que si el universo se formó como resultante de una explosión
espontánea y repentina, como sugirió Lemaitre, todavía debía existir
una cantidad definida de radiación proveniente de la misma y debería
ser uniforme en todo el universo.
La comprobación científica del postulado de Gamow estaba a punto
de producirse. Los investigadores Arno Penzias y Robert Wilson descubrieron
en 1965 los restos de dicha radiación. Se la denominó
"radiación cósmica de fondo", estaba distribuida de manera
uniforme en todo el universo y reverberaba desde el momento de la
gran explosión o Big
Bang. Penzias y Wilson recibieron el premio Nobel por su descubrimiento.

Tomó muy poco tiempo al satélite COBE encontrar la evidencia queconfirmara
la hipótesis del Big Bang.
|
La NASA (Administración Nacional del Espacio y la Aeronáutica de los EEUU)
lanzó al espacio el satélite COBE (Explorador Cósmico Ambiental) con el
propósito de investigar la radiación mencionada. Los sensibles equipos
del satélite confirmaron en minutos los niveles de radiación informados
por ambos científicos.
Semejante hallazgo, que confirmaba la creación del
universo de la nada con el Big Bang, hizo vacilar a los estudiosos
materialistas. Eran testigos del colapso de todos sus trabajos de
investigación, de todas sus hipótesis y teorías insubstanciales, una
tras otra. El conocido filósofo ateo Anthony Flew comentó lo siguiente
acerca de esta situación: La confesión, notoriamente, es buena para
el alma. Por lo tanto, empiezo por confesar que el ateísmo Stratoniciano
tiene que encontrarse turbado por el consenso cosmológico contemporáneo.
Parece que los cosmólogos están suministrando la prueba científica
de lo que Santo Tomás no pudo probar filosóficamente. Es decir, que
el universo tuvo un inicio. En tanto que se pueda pensar como consuelo
que el universo existe no sólo sin final sino también sin comienzo,
es fácil argumentar que su existencia ilimitada y todo lo encontrado
como rasgos fundamentales, debería aceptarse como la explicación última.
Aunque creo que esto que digo es correcto, no resulta fácil ni consolador
mantener esa posición frente a los argumentos del Big Bang12.
Como demuestra lo dicho, si una persona es ciegamente devota del
materialismo, es difícil que acepte alguna evidencia en contrario.
Aunque admita que la situación cambió, no se modifica su compromiso
con el materialismo.
Por otra parte, muchos científicos que no se empecinan
en sostener la inexistencia de Dios, aceptan actualmente que El creó
el universo. Así lo hace William Lane Craig, conocido por sus investigaciones
sobre el Big Bang: En realidad, dada la verdad de la máxima ex nihilo
nihil fit (nada proviene de la nada), el Big Bang requiere una causa
física sobrenatural. Puesto que la singularidad cosmológica inicial
representa el límite de todas las trayectorias espacio-tiempo, no
puede existir ninguna causa física (natural) para el Big Bang. La
causa debe trascender los límites físicos del espacio y el tiempo:
debe ser independiente del universo e increíblemente poderosa, además
de ser una existencia dotada de una voluntad sin restricciones...
La causa del origen del universo debe ser, por lo tanto, un Creador
, Quien hace una determinada cantidad de tiempo hizo existir el universo
por su libre decisión13.

El universo pasó a existir a través de la explosión de un punto
de masa singular con volumen cero. Dicha explosión, llamada Big
Bang, demostró fehacientemente que el universo fue creado de la
nada, demoliendo para siempre el supuesto materialista de un universo
infinito. |
Otra importante conclusión a extraer de la teoría del Big Bang es
que, como ya mencionamos, el trabajo científico alcanza el éxito en
su esfuerzo por descifrar los misterios del universo si se fundamenta
en el conocimiento divino. Los científicos que provienen de una filosofía
materialista fueron incapaces, a pesar del esfuerzo empeñado, de verificar
la teoría del "universo infinito". Sin embargo, la teoría del Big
Bang que desarrolló Georges Lamaitre basándose en fuentes divinas,
contribuyó al progreso científico y ayudó a develar el verdadero origen
del universo. La ciencia está proveyendo prueba científica de aquello
que fue sostenido primero por fuentes religiosas.
El repaso de la historia de la ciencia en el siglo XX nos llevará
a encontrar casos similares a este del Big Bang en otros campos.
El Atraso Científico que Produjo la Suposición de que "En la Naturaleza
no Existe Ningún Diseño"
Los materialistas manifiestan que el universo existió y existirá
siempre y suponen que su existencia no implica ningún tipo de diseño
o propósito. Sostuvieron y sostienen que el equilibrio, armonía y
orden universal es únicamente el resultado de la casualidad. Esta
pretensión dominó el mundo de la ciencia desde la segunda mitad del
siglo XIX y dictó el curso de toda la investigación científica.
Algunos estudiosos presentaron la llamada "teoría del caos" para
demostrar la ausencia de diseño o designio en el universo. Es decir,
se les ocurrió que el orden puede presentarse espontáneamente en lo
caótico. Para dar una respuesta a la pregunta "¿cómo se puede demostrar
que el universo es producto del caos?", desarrollaron cálculos matemáticos,
trabajos en física teórica, pruebas físicas y experimentos químicos.

Pero cada nuevo descubrimiento negaba más aún la posibilidad de un
orden a partir del caos y la creación del cosmos debido a la casualidad.
Es decir, cada paso que daban revelaba la existencia de un designio
que todo lo abarcaba.
Un conjunto de investigaciones que se llevaron a cabo a partir de 1960
demostraron que todos los equilibrios físicos en el universo han sido
diseñados para hacer posible la vida. En la medida que avanzaban los
estudios, se descubrió que cada una de las leyes de la física, la química,
la biología y de las fuerzas fundamentales, como la de la gravedad o
la electromagnética, así como las particularidades de la estructura
de los átomos, han sido hechas a medida, de modo que el ser humano pudiese
existir. Los científicos denominaron a ese designio extraordinario "Principio
Antrópico".
| Sólo una persona muy inteligente puede
reconstruir las piezas desordenadas de este rompecabezas con
la figura de Einstein. Por consiguiente, es verdad que cosas
más sofisticadas y perfectas que ese entretenimiento, como
lo son los sistemas existentes en el universo, fueron diseñados
por Dios, Quien posee conocimiento y sabiduría infinitos. |
|
Quedaba así demostrado que era una falacia contraria a ciencia el
dictamen impuesto con bombos y platillos a la comunidad científica
por la filosofía materialista, que se sintetiza de la siguiente manera:
"el universo es un montón de materia sin sentido ni propósito que
de un modo totalmente azaroso elabora cosas con un orden o lógica
determinados". El conocido biólogo molecular Michael Denton hace el
siguiente comentario en su libro EL DESTINO DE LA NATURALEZA :
Cómo las Leyes de la Biología Revelan un
Propósito en el Universo: El nuevo cuadro que ha emergido en la astronomía
del siglo XX presenta desafíos dramáticos a la presunción dominante
en la comunidad científica durante la mayor parte de los últimos cuatro
siglos, es decir, que la vida es una contingencia, un fenómeno periférico
en el esquema cósmico... La evidencia dada por
la cosmología y física modernas es exactamente la del tipo que buscaron
y no encontraron en la ciencia de su época los teólogos de la naturaleza
en el siglo XVII14.
Los "teólogos de la naturaleza" a los que se refiere Denton, son
los estudiosos religiosos de los siglos XVII y XVIII que se esforzaron
por demostrar la invalidez del ateísmo y la existencia de Dios en
base a fundamentos científicos. Como afirma este biólogo molecular,
el nivel de la ciencia de aquellos momentos no posibilitaba el logro
de pruebas concluyentes para lo que se entendía como verdad. En consecuencia,
se dio la paradoja de que creció la autoridad del materialismo porque
se apoyaba en un nivel de conocimiento primitivo. Pero la ciencia
del siglo XX modificó los criterios hasta poco antes en boga y proveyó
evidencias concluyentes respecto de que el universo fue creado por
Dios.
Un punto que es importante tener en cuenta es la extraordinaria cantidad
de tiempo que se ha perdido en demostrar la ilusión materialista que
sostiene que "el universo carece de todo tipo de designio". Todas las
teorías, fórmulas, estudios en física teórica, ecuaciones matemáticas,
etc., que supuestamente confirmaban esa hipótesis, se exhibieron como
esfuerzos inútiles. De la misma manera que las teorías racistas condujeron
a desastres en la humanidad y a la segunda guerra mundial, la ideología
materialista llevó al mundo de la ciencia hacia el oscurantismo.

La ideología racista fue la que motorizó la
segunda guerra mundial y los grandes desastres que entonces sufrió
la humanidad, en tanto que la ideología materialista es la que llevó
a la ciencia al fanatismo innecesariamente. |
Si la comunidad científica no hubiese centrado sus esfuerzos en la
errada concepción materialista sino en la realidad de que el universo
fue creado por Dios, la investigación científica hubiera tomado un
camino más apropiado y prolífico.
Los Esfuerzos de la Ciencia por Demostrar que la Teoría de la Evolución
es Correcta Causaron un Gran Daño
La aceptación de la teoría de la evolución de Darwin es el mejor
ejemplo de cómo la ciencia puede ser guiada incorrectamente. Fue introducida
en el orden del día del estudio científico hace unos 140 años y demostró
ser la mayor falacia, aunque por mucho tiempo se consideró "correcta".
La teoría de la evolución sostiene que la vida proviene de la configuración
de la materia inanimada por medio de la casualidad y que los organismos
que se formaron así evolucionaron y se convirtieron en otras criaturas,
también por casualidad. El escenario central de los últimos 150 años
ha sido el esfuerzo concertado por hallar una justificación científica
al libreto evolucionista. Pero ese esfuerzo, irónicamente, probó exactamente
lo contrario. La evidencia científica ha demostrado que el evolucionismo
nunca tuvo lugar, que la posibilidad de la transformación gradual
de una especie en otra es algo imposible y que cada una de las especies
fue creada de modo singular sin que haya cambiado nunca su forma.
Sin embargo, a pesar de todas esas evidencias, los evolucionistas
realizan estudios y experimentos incontables, escriben libros llenos
de falacias y errores, establecen instituciones, dan conferencias
y emiten innumerables programas de televisión para "demostrar" que
la teoría darwinista es valedera. El haber utilizado a miles de científicos
y abultados bienes para afirmar como cierto lo que no lo es, ha causado
un gran daño a la humanidad. Si esos recursos hubiesen sido usados
correctamente, se habrían dado grandes pasos y obtenido resultados
positivos en las áreas más conducentes del estudio científico.
Por otra parte, un importante número de pensadores
científicos se han percatado del grave error que se ha cometido al
aceptarse la teoría de la evolución. Por ejemplo, el filósofo británico
Malcom Muggeridge comentó: Personalmente estoy
convencido de que la teoría de la evolución, especialmente en el grado
en que ha sido aplicada, servirá para hacer uno de las mayores chistes
en los libros de historia del futuro. Las generaciones por venir se
maravillarán de que una hipótesis tan débil y tambaleante haya sido
aceptada con la increíble credulidad en que lo es actualmente15.
El científico escandinavo Søren Løvtrup hace la siguiente
observación en su libro Darwinismo: La Refutación de un Mito: Supongo
que nadie negará que es una gran desgracia que una rama completa de
la ciencia adhiera a una teoría falsa. Esto es lo que ha sucedido
con la biología: durante un tiempo prolongado e incluso hoy día, se
discuten, en el peculiar lenguaje darwinista, los conceptos de "adaptación",
"presión selectiva", "selección natural", etc., pensando que así se
contribuye a la explicación de eventos naturales. Pero no es así...
Creo que algún día el mito darwinista será considerado la mayor falacia
en la historia de la ciencia16.
Una importante cantidad de científicos han reconocido que la teoría
que defienden no se ajusta a la realidad y se sienten incómodos por
eso.
El científico evolucionista Paul R. Ehrlich
admitió en una entrevista con la revista Science, de manera indirecta,
que la creencia ciega en la teoría de la evolución causa un gran daño
a la ciencia: La perpetuación de la actual teoría
(de la evolución) como dogma, no alentará el progreso hacia otras
explicaciones más satisfactorias de los fenómenos observados17.
Ocupémonos ahora de todos los esfuerzos inútiles realizados para
sostener la suposición no científica de la teoría evolucionista, lo
cual ha costado a la ciencia un gran desperdicio de tiempo y recursos.
El Atraso que Ha Causado a la Ciencia la Creencia de que "La Materia
Inanimada Puede Originar Vida Por Sí Misma"
¿Cuál es el origen de la vida? ¿Qué es lo que distingue a un ave
o a una jirafa de una piedra, del agua, de la tierra, es decir, de
la materia inanimada?
La respuesta a estas preguntas ha sido objeto de curiosidad desde
la antigüedad. Las visiones predominantes son dos: una de ellas es
de la opinión de que entre la materia animada e inanimada existe una
delgadísima línea divisoria que puede ser traspasada fácilmente y
entonces la vida puede originarse de modo espontáneo de lo inanimado.
Esta posición es llamada "abiogénesis" en la literatura científica.
La otra sostiene que hay una línea divisoria inviolable entre la
materia viva y la inerte. De acuerdo a esta posición es imposible
que los organismos animados se desarrollen a partir de la materia
inanimada. Es decir, lo viviente puede desarrollarse solamente a partir
de otro organismo viviente. Este punto de vista es llamado "biogénesis"
y se lo puede resumir en la expresión "la vida proviene sólo de la
vida".
Significativamente, la idea de "abiogénesis" está conectada a la
filosofía materialista, mientras que la idea de "biogénesis" proviene
de fuentes religiosas. La filosofía materialista ha sostenido siempre
que la materia inanimada puede dar lugar a organismos vivos. Los filósofos
griegos creían que las formas simples de vida surgían continuamente
de la materia inanimada.
Las fuentes divinas dicen, por el contrario, que el único que posee
poder para dar vida a la materia inanimada es Dios. Leemos en el Corán:
Dios hace que germinen el grano y el hueso del dátil,
saca al vivo del muerto y al muerto del vivo. ¡Ese es Dios! ¡Cómo
podéis, pues, ser tan desviados! (Corán, 6:95).
Suyo es el dominio de los cielos y de la tierra.
El da la vida y la muerte. Y es omnipotente (Corán, 57:2).
En la Edad Media, época en que la gente poseía un conocimiento muy limitado
de la naturaleza, prevalecía el punto de vista de la "abiogénesis" debido
a ciertas observaciones o consideraciones erróneas. Quienes vieron que
los gusanos se desarrollaban en un pedazo de carne al aire libre, pensaron
que aparecían de modo espontáneo. La misma explicación le daban a la existencia
de las ratas. Es decir, suponían que se originaban en los granos de trigo
almacenados. Esta creencia se denominó también "generación espontánea"
y fue ampliamente aceptada hasta el siglo XVII.
 |
Esa suposición pasó al basurero de la historia gracias a los experimentos
realizados por dos científicos de renombre. Uno fue Francisco Redi,
quien demostró en 1668 que los gusanos que aparecían en el pedazo
de carne expuesta al aire libre no se formaban espontáneamente sino
que provenían de los huevos depositados por las moscas que se posaban
allí. Con este descubrimiento los defensores de la "abiogénesis" aceptaron
que si bien eso era lo que sucedía con los organismos grandes, como
los gusanos o las ranas, los microorganismos invisibles sí surgían
espontáneamente de la materia inerte. El debate continuó dos siglos
hasta que el biólogo Luis Pasteur demostró que los microbios tampoco
podían formarse de lo inanimado. El sabio francés resumió sus conclusiones
así:
¿ Puede organizarse la materia por sí misma? En otras
palabras, ¿pueden pasar a existir sin padres o ancestros los organismos
vivos? Es a esto a lo que hay que dar respuesta... Nada permite afirmar
que los seres microscópicos no se originaron de otros que les antecedieron18.
Redi y Pasteur tenían algo en común: ambos creían en la existencia
de Dios y que la vida fue creada por El. Esta creencia jugó un papel
central en la determinación de lo absurdo que resultaba la idea de
la "abiogénesis". En efecto, mientras una serie de científicos influenciados
por el materialismo suscribían ese punto de vista (Darwin, Haeckel,
etc), otros que enfocaban la ciencia con un entendimiento distinto
comprobaban la verdad de la "biogénesis".

Louis Pasteur |
Pero los evolucionistas resistieron dicha realidad evidente y defendieron
de modo obcecado la filosofía materialista, lo que dio lugar a una
disputa inútil que duraría un siglo. Los científicos materialistas
Alexander Oparin y J. B. Haldane establecieron la idea de "evolución
química": la "abiogénesis" no tuvo lugar en un tiempo breve sino en
un período largo. Lo dicho condujo al mundo de la ciencia a un callejón
sin salida y contribuyó a una gran pérdida de tiempo, además de estar
en conflicto con ciertos principios científicos, especialmente con
la Segunda Ley de la Termodinámica.
Una serie de investigadores se dedicaron a lo largo
del siglo XX a realizar experimentos para comprobar la hipótesis de
la "evolución química" o desarrollaron nuevas teorías para darle un
fuerte respaldo. Grandes laboratorios, institutos de investigación
y universidades se volcaron a esa tarea. Pero todos sus esfuerzos
culminaron en el fracaso. El conocido evolucionista Klause Dose, director
del Instituto de Bioquímica de la Universidad Johannes - Gutenberg,
confesó que se vieron frustrados todos los intentos por producir evidencias
a favor de la hipótesis que sostiene que la materia inerte produce
materia viva: Más de treinta años de experimentos en los campos de
la evolución química y molecular para determinar el origen de la vida
en la Tierra, han conducido a una mejor percepción de lo inmensamente
problemático que resulta, antes que a lograr resultados positivos.
Todas las discusiones actuales sobre las teorías y experimentos principales
en la materia, terminaron en un atolladero o en la confesión de ignorancia19.
Si el mundo de la ciencia no se hubiese obsesionado con la idea de la
abiogénesis, que es una falacia materialista, todos los esfuerzos hechos
en el nombre de la "evolución química" podrían haber sido canalizados
hacia áreas más productivas. Si la comunidad científica
hubiese partido del reconocimiento de que la vida es creada por Dios y
que sólo El posee el poder para dar vida, todo ese tiempo y recursos desperdiciados
se habrían ahorrado. En ese caso, la ciencia se hubiese concentrado
en investigaciones y descubrimientos provechosos para la humanidad, en
vez de intentar probar la veracidad de mitos de la Grecia Antigua.
Hoy día la comunidad científica está demostrando que la materia no
viviente no puede autoorganizarse a través de sucesos casuales para
luego juntarse con otras materias inertes y formar células muy complejas
y perfectas. También es obvio que las millones de formas de vida que
vemos alrededor de nosotros no pudieron formarse de modo accidental
como suponen los evolucionistas. Por cierto,
ni una rosa, ni un pavo real, ni una hormiga, ni un tigre, en otras
palabras, ningún ser viviente puede pasar a existir por medio de la
voluntad de células inconscientes construidas por la combinación de
átomos inconscientes.
El propio científico que realiza amplios estudios en estos temas
no es, en su constitución física y mental, de ninguna manera, el producto
de la decisión tomada por átomos inconscientes.
Hay que tener en cuenta que en el Corán está escrito hace cientos
de años que la vida fue creada por Dios de la "nada" y que sólo El
"da vida". Si la ciencia hubiese descubierto las implicancias de las
verdades que Dios transmitió a la humanidad, no se habría "encaprichado"
en investigaciones imprecisas durante un período de tiempo tan largo.