De acuerdo con la teoría de la evolución, la vida se originó y evolucionó en el mar y luego fue llevada a la tierra por los anfibios. Este panorama evolucionista también sugiere que los anfibios evolucionaron haciéndose reptiles, criaturas terrestres. Este panorama, nuevamente, es poco plausible, debido a las enormes diferencias estructurales entre las dos clases de animales. Por ejemplo, el huevo de anfibio está diseñado para desarrollarse en el agua, mientras que el huevo amniótico lo está para desarrollarse en la tierra. La evolución "paso a paso" de un anfibio está fuera de discusión porque sin un huevo perfecto y totalmente diseñado no le es posible sobrevivir a una especie. Además, como de costumbre, no hay ninguna evidencia de formas transitorias que se suponía vinculaban a los anfibios con los reptiles. El paleontólogo evolucionista y autoridad en paleontología de vertebrados, Robert L. Carroll, tiene que aceptar que los primeros reptiles eran distintos de los anfibios y aún no se pudo encontrar a sus ancestros 44
A pesar de los escenarios reprobados, sin esperanza alguna de existencia, los evolucionistas no terminaron aún con sus inconvenientes. ¡Todavía les queda el problema de hacer que esas criaturas vuelen! Dado que creen que los pájaros deben haber evolucionado de alguna manera, afirmaron que la transformación se produjo a partir de los reptiles. Sin embargo, ninguno de los distintos mecanismos de los pájaros, los cuales tienen una estructura completamente distinta a la de los animales terrestres, se pueden explicar por medio de la evolución gradual. Antes que nada, las alas, que son el rasgo excepcional de los pájaros, representan una gran dificultad para los evolucionistas. Uno de ellos, el turco, Engin Korur, confiesa la imposibilidad de la evolución de las alas:
“El rasgo común de los ojos y de las alas es que sólo pueden funcionar si están completamente desarrollados. En otras palabras, un ojo semidesarrollado no puede ver, un pájaro con una ala semiformada no puede volar. El hecho de cómo pasaron a existir estos órganos ha permanecido como uno de los misterios de la naturaleza, misterio que tiene que ser esclarecido”45
Permanece totalmente sin respuesta cómo pasó a existir la estructura perfecta de las alas a través de consecutivas mutaciones fortuitas. No hay ninguna manera de explicar de qué forma los brazos frontales de los reptiles pudieron convertirse en alas con un funcionamiento perfecto como resultado de una distorsión en los genes (mutación).
Además, no es suficiente tener alas para que un organismo terrestre vuele, ya que hacen falta muchos otros mecanismos estructurales que usan los pájaros con ese fin. Por ejemplo, los huesos de los pájaros son mucho más livianos que los de los animales terrestres. Sus pulmones funcionan de manera muy diferente. Los sistemas de los músculos y del esqueleto son distintos y el sistema de circulación sanguíneo es muy especializado. Estos rasgos son prerrequisitos que se necesitan para volar, al menos tanto como las alas. Todos estos mecanismos tenían que estar presentes juntos y simultáneamente. No pudieron formarse gradualmente por "acumulación". Es por esto que la teoría que afirma que los organismos terrestres evolucionaron para convertirse en organismos aéreos resulta completamente falsa.
Todo lo dicho nos plantea otra pregunta: suponiendo que incluso este cuento imposible sea cierto, ¿por qué los evolucionistas son incapaces de encontrar fósiles "semialados" o de "una sola ala" que respalde su teoría?
Pulmones Especiales Para los Pájaros
La anatomía de los pájaros es muy diferente a la de los reptiles, los supuestos antecesores. Los pulmones de los pájaros funcionan de una manera totalmente distinta a la de los animales terrestres. Éstos aspiran y exhalan los elementos del aire desde los mismos alvéolos pulmonares. Pero en los pájaros el aire entra al pulmón por delante y sale por detrás. Este "diseño" distinto está hecho especialmente para los pájaros, los cuales necesitan una gran cantidad de oxígeno durante el vuelo. Es imposible que una estructura así evolucione a partir del pulmón del reptil.
Cuando las plumas de los pájaros se examinan de cerca, se ve que están formadas de miles de pequeños zarcillos ligados entre sí con ganchos o garfios. Este diseño único resulta en un desempeño aerodinámico superior.
Las Plumas de los Pájaros: Otro Diseño Que
los Evolucionistas no Pueden Explicar
La teoría de la evolución, que supone que los pájaros evolucionaron a partir de los reptiles, es incapaz de explicar las grandes diferencias entre estas dos clases de criaturas. Según sus rasgos, referidos a la estructura del esqueleto, al sistema pulmonar y al metabolismo de sangre caliente, los pájaros son muy distintos de los reptiles. Otra cualidad que plantea un vacío insuperable entre los pájaros y los reptiles es el que se presenta con las plumas de los pájaros, las cuales tienen una forma absolutamente particular.
Los cuerpos de los reptiles están cubiertos de escamas, mientras que los cuerpos de los pájaros están cubiertos con plumas. Dado que los evolucionistas consideran a los reptiles los antecesores de los pájaros, están obligados a suponer que las plumas son el producto de la evolución de las escamas. Sin embargo, no hay ninguna similitud entre ellas.
Un profesor de fisiología y neurobiólogo de la Universidad de Connecticut, A. M. Brush, acepta esta realidad, a pesar de que es evolucionista: "Cada rasgo de la estructura y organización genética, para el desarrollo, la morfogénesis y la organización tisular, es distinta (en las plumas y en las escamas)"(1). Además, el Profesor Brush examina la estructura de la proteína de las plumas de los pájaros e indica que "es única entre los vertebrados"(2).
No hay ninguna evidencia fósil que pruebe que las plumas de los pájaros evolucionaron a partir de las escamas de los reptiles. Por el contrario, "las plumas aparecen repentinamente en los registros fósiles como una característica distintiva e 'innegablemente única' de los pájaros", como dice el Profesor Brush(3).
Por otra parte, no se ha detectado aún en los reptiles ninguna estructura epidérmica que estipule un origen a las plumas de los pájaros(4).
En 1996 los paleontólogos hicieron mucho ruido con los fósiles de los llamados dinosaurios emplumados, denominados Sinosauropteryx. Sin embargo, en 1997 se reveló que estos fósiles no tenían nada que ver con los pájaros y que no eran plumajes modernos(5).
Por otra parte, cuando examinamos las plumas de los pájaros atentamente, nos encontramos con un diseño muy complejo que no se puede explicar por medio del proceso evolutivo. El conocido ornitólogo Alan Feduccia dice que "cada rasgo de ellas tiene funciones aerodinámicas. Son extremadamente livianas, tienen la capacidad de colocarse en distintas posiciones y alturas, lo cual aumenta en velocidades reducidas, y puede volver a su posición previa muy fácilmente". Dice luego: "Realmente no puedo comprender como un órgano perfectamente diseñado para volar pudo haber emergido para otra necesidad al inicio"(6).
El diseño de las plumas impulsó a Charles Darwin a ponderarlas. Por otra parte, la estética perfecta de las plumas del pavo real "lo enfermó" (Así lo dijo Darwin). En una carta que escribió a Asa Gay el 3/4/1860 decía: "Recuerdo bien la época cuando la meditación sobre el ojo me dejó totalmente agotado, pero me he recuperado de esa etapa de meditaciones…". Y agregó después: "… y ahora particularidades secundarias de la estructura me ponen muy intranquilo. ¡Cada vez que observo una pluma de la cola del pavo real me enfermo!"(7).
1. A. H. Brush, "On the Origin of Feathers". "Journal of Evolutionary
Biology", vol. 9, 1996, p. 132.
2. A. H. Brush, " On the Origin of Feathers "… p. 131.
3. A. H. Brush, " On the Origin of Feathers "… p. 131.
4. A. H. Brush, " On the Origin of Feathers "… p. 131.
5. . "Plucking the Feathered Dinosaur", "Science", vol. 278, 14/11/1997, p.
1229.
6. Douglas Palmer, "Learning to Fly" (Review of "The Origin of and
Evolution of Birds" por Alan Feduccia, Yale University Press, 1996), "New
Scientist", vol. 153, 1/3/1997, p. 44.
7. Norman Mcbeth, "Darwin Retried: An Appeal to Reason", Boston,
Gambit, 1971, p. 101
Otra Supuesta Forma Transitoria: el Arqueoptérix
Como respuesta a la pregunta anterior los evolucionistas pronunciaron el nombre de una sola criatura. Se trata del fósil de un pájaro llamado Arqueoptérix, una de las llamadas formas transitorias más ampliamente conocida entre aquellas que aún defienden los evolucionistas. El Arqueoptérix, el ancestro de los pájaros modernos según los evolucionistas, vivió hace unos 150 millones de años. La teoría sostiene que algunos de los dinosaurios pequeños tales como los Velociraptors o Dromeosauros evolucionaron adquiriendo alas, primero, y vuelo después. Se asume entonces que el Arqueoptérix es una forma transitoria que se bifurcó de sus ancestros, los dinosaurios, y comenzó a volar por primera vez.
Sin embargo, los últimos estudios de los Arqueoptérix indican que esta criatura no es absolutamente, para nada, una forma transitoria sino una especie extinta de pájaro con algunas características distintas de las de los pájaros de hoy.
La tesis de que el Arqueoptérix era un "semipájaro" que no podía volar perfectamente fue popular entre los círculos evolucionistas hasta no hace mucho tiempo. La ausencia del esternón (el hueso del pecho) en esta criatura fue tenida como la evidencia más importante para decir que no podía volar correctamente (El esternón es un hueso que se encuentra en el tórax y sobre él se fijan los músculos requeridos para el vuelo. Dicho esternón se observa actualmente en todos los pájaros –voladores y no voladores– e incluso en los murciélagos, los cuales pertenecen a una familia muy distinta).
Según los evolucionistas, algunos dinosaurios pequeños como los Velociraptors o Dromeosauros, adquirieron alas por medio de la evolución y empezaron a volar. Entonces deducen que el Arqueoptérix es una forma transitoria que deriva de sus ancestros los dinosaurios y el primero en volar. Esta fábula está presente en casi todas las publicaciones evolucionistas.
De todos modos, el séptimo fósil del Arqueoptérix que se encontró en 1992 causó gran asombro entre los evolucionistas. La razón era que ese hueso del pecho que ellos asumían se había perdido hacía mucho, realmente existía. En la revista Nature se describe este hallazgo:
“En el reciente descubrimiento, el séptimo ejemplar de Arqueoptérix preserva parcialmente un esternón rectangular, cuya existencia se sospechaba desde hace mucho pero nunca se había documentado. Esto atestigua la existencia de los fuertes músculos para volar”46
Este logro invalidó la mayor parte de las pretensiones de que el Arqueoptérix era un "semipájaro" que no podía volar de forma apropiada.
Además, la estructura de las plumas se convirtió en una de las partes más importantes que verificaban que el Arqueoptérix era un pájaro volador en el sentido real. La estructura asimétrica de las plumas del Arqueoptérix, que no se distingue de la de los pájaros modernos, indican que el animal podía volar perfectamente. Como dice el famoso paleontólogo Carl O. Dunbar, debido a estas plumas al Arqueoptérix se lo puede clasificar claramente como un pájaro"47
Otro hecho revelado por la estructura de las plumas del Arqueoptérix fue que poseía un metabolismo de sangre caliente. Como vimos antes, los reptiles y los dinosaurios son animales de sangre fría, cuyo calor corporal fluctúa según la temperatura del medio ambiente antes que debido a la regulación homeostática. Una función muy importante de las plumas es mantener constante la temperatura corporal del ave. Que el Arqueoptérix haya tenido plumas exhibe que realmente era un pájaro de sangre caliente que necesitaba regular el calor corporal.
Especulaciones de Los Evolucionistas: Los Dientes y Los Espolones Del Arqueoptérix
Los puntos importantes sobre los que se apoyan los biólogos evolucionistas cuando aseguran que el Arqueoptérix era una forma transitoria, son las grandes uñas (espolones) sobre las alas y los dientes.
Es cierto que el Arqueoptérix tiene espolones en las alas y dientes en la boca, pero eso no implica que dicha criatura tuvo algún tipo de relación con los reptiles. Además, dos especies de pájaros que viven hoy día, el Turaco y el Hoatzin, tienen espolones para sostenerse sobre las ramas. Estas criaturas son totalmente pájaros sin ninguna característica de reptil. Es por esto que resulta absolutamente infundado afirmar que el Arqueoptérix es una forma transitoria debido a los espolones en las alas.
Tampoco los dientes en la boca del Arqueoptérix son indicio de que se trata de una forma transitoria. Los evolucionistas se valen exprofeso de un ardid al decir que esos dientes son característicos de los reptiles, aunque en realidad no es así. Hoy día algunos reptiles los tienen y otros no. Además, el Arqueoptérix no es la única especie que posee dientes. Es cierto que actualmente no existen pájaros dentados, pero cuando observamos los registros fósiles vemos que en la misma época del Arqueoptérix, y después, e incluso hasta bastante recientemente, existió un género de pájaro que podía estar en la categoría de "pájaros dentados".
El pájaro llamado Confuciusornis es de la misma época que el Arqueoptérix.
El punto más importante es que las estructuras dentales del Arqueoptérix y otros pájaros con dientes son totalmente distintas a las de sus pretendidos antecesores, los dinosaurios. Los conocidos ornitólogos L. D. Martin, J. D. Steward y K. N. Whetstone observaron que el Arqueoptérix y otros pájaros dentados tenían esas piezas con una superficie alisada y raíces grandes. En cambio las de los dinosaurios terópodos, los supuestos ancestros de esos pájaros, tienen protuberancias aserradas y pocas raíces.48
Estos investigadores también compararon los huesos de los tobillos del Arqueoptérix y los de sus supuestos progenitores y no observaron ninguna similitud entre ellos.49
Estudiados por anatomistas como S. Tarsitano, M. K. Hecht y A. D. Walker, revelaron que la afirmación presentada por John Ostrom y otros en cuanto a que han existido algunas “similitudes” entre unos y otros, era en realidad producto de interpretaciones equivocadas.50
El Arqueoptérix exhibe los rasgos
de un pájaro acabado:
1. Sus plumas muestran que era una criatura de sangre caliente capaz de volar.
2. Sus huesos son huecos, como los de los pájaros actuales.
3. Sus dientes no contienen ninguna evidencia de que evolucionaron de los reptiles. En el pasado vivieron muchos pájaros dentados.
4. Hoy día existen especies de pájaros que poseen espolones en sus alas.
5. El esternón fue observado en el séptimo fósil de Arqueoptérix encontrado recientemente. La presencia del mismo exhibe que, al igual que los pájaros actuales, poseía alas poderosas para volar.
Todos esos descubrimientos indican que el Arqueoptérix no era un eslabón transitorio sino solamente un pájaro que se ubicaba en una categoría que podría denominarse "pájaros dentados".
El Arqueoptérix y Otros Pájaros Fósiles
Alors que les évolutionnistes ont proclamé pendant des décennies que l'archæoptéryx est la plus grande preuve de leur scénario concernant l'évolution des oiseaux, des fossiles récemment trouvés réfutent ce scénario sur d'autres aspects.
Mientras los evolucionistas han estado proclamando durante decenios que el Arqueoptérix era la mayor evidencia de su escenario en lo que hace a la evolución de los pájaros, algunos descubrimientos fósiles recientes lo invalida en todo sentido.
Lianhai Hou y Zhonghe Zhou, dos paleontólogos del Instituto Chino de Paleontología de Vertebrados, descubrieron un nuevo pájaro fósil en 1955, al que llamaron Confuciusornis. Era casi de la misma edad que el Arqueoptérix (unos 140 millones de años) pero no tenía dientes en la boca. Además, el pico y las plumas compartían los mismos rasgos, tenía la misma estructura esquelética de los pájaros actuales y los espolones en las alas eran iguales a los del Arqueoptérix. Otra estructura especial llamada pigostilo (rabadilla) que sostiene las plumas de la cola también se encontró en el Confuciusornis. En resumen, este fósil de la misma época del Arqueoptérix (considerado el más antiguo de todos los pájaros y aceptado como un semirreptil), se veía muy parecido a un pájaro actual. Este hecho ha invalidado todas las tesis evolucionistas que sostienen que el Arqueoptérix tiene que ser el antecesor de todos los pájaros.51
Asimismo, restos desenterrados en China provocaron una confusión aún mayor. En Noviembre de 1996 fue anunciado en la revista Science por L. Hou, L. D. Martin y Alan Feduccia la existencia de un pájaro de 130 millones de años de antigüedad llamado Lidoningornis, el cual tenía el hueso en el pecho donde se insertan los músculos para volar igual que en los pájaros contemporáneos, de los cuales tampoco se distinguía en lo demás. La única diferencia residía en los dientes de la boca. Esto exhibía que los pájaros dentados no tienen la estructura primitiva, alegada por los evolucionistas 52Esto fue dicho en un artículo en Discover: “¿De dónde vinieron los pájaros? Este fósil sugiere que no provienen de la estirpe de los dinosaurios”53
Otro fósil que refutó el supuesto de los evolucionistas respecto al Arqueoptérix fue el Eoalulavis –considerado unos 25-30 millones de años más joven que el primero–, con una estructura del ala que también se observa en los pájaros actuales de vuelo lento. Esto probó que hace 120 millones de años había pájaros que no se distinguían de los contemporáneos en muchos aspectos respecto al vuelo.54
Estos hechos indican, una vez más, con certeza que ni el Arqueoptérix ni otros pájaros anteriores eran formas transitorias. Los fósiles no muestran que distintas especies de pájaros evolucionaron uno de otro. Por el contrario, los registros fósiles prueban que pájaros como los de hoy día y algunos arcaicos como el Arqueoptérix vivieron juntos en la misma época. Algunas de esas especies, como la mencionada y el Confuciusornis, se extinguieron. Y sólo algunas de ellas han sobrevivido hasta ahora. Toda la anatomía del Arqueoptérix implica estasis, no evolución.
En resumen, rasgos del Arqueoptérix indican que esta criatura no fue una forma transitoria. El paleontólogo Robert Carroll ha admitido lo siguiente:
“La geometría de las plumas para el vuelo del Arqueoptérix es idéntica a la de los pájaros modernos voladores, mientras que los no voladores tienen sus plumas simétricas. Y la manera en que éstas están ordenadas en el ala es la misma que corresponde a los modernos. ...Según Van Tyne y Berger, la medida o forma relativa del ala del Arqueoptérix se asemeja a la de los pájaros que se mueven en espacios despejados restringidos dentro de la vegetación, como los gallináceos, las palomas, las pitorras, los carpinteros y la mayoría de los paserinos... Las plumas para el vuelo han permanecido en estasis por lo menos los últimos 150 millones de años...”55
“No se podría suponer que reptiles bípedos que aparecieron después que el Arqueoptérix, que corrían por el suelo y tenían rasgos distintos a los de este pájaro, hayan sido sus antecesores”56
El Vínculo Imaginario Pájaro–Dinosaurio
Prof. Alan Feduccia
La pretensión de los evolucionistas de presentar al Arqueoptérix como una forma transitoria se basa en que el mismo habría evolucionado a partir del dinosaurio. Sin embargo, uno de los más conocidos ornitólogos del mundo, Alan Feduccia de la Universidad de Carolina del Norte, se opone a que los pájaros estén relacionados con los dinosaurios, a pesar de que él mismo es evolucionista. Dice Feduccia respecto de la tesis evolutiva reptil-pájaro:
“Bien, he estudiado cráneos de pájaros durante 25 años y no veo similitudes, cualquiera que sea. No las veo… El origen terópodo de los pájaros, en mi opinión, será la mayor dificultad de los paleontólogos del siglo XX”57
Larry Martin, especialista en pájaros primitivos de la Universidad de Kansas, también se opone a la teoría que dice que los pájaros descienden de los dinosaurios. Al discutir la contradicción en la que cae la idea evolutiva en la materia, dice Martin:
“Para decirles la verdad, si tendría que suponer que el origen de los pájaros es el dinosaurio, con los distintivos o referencias (presentados), me vería muy turbado cada vez que tendría que hablar del tema” 58
Para resumir, el escenario de "la evolución de los pájaros" erigido solamente sobre la base del Arqueoptérix, no es más que un producto de los prejuicios y la creencia deseada por los evolucionistas.
Un ejemplo de los escenarios evolucionistas: ¡Dinosaurios que de forma imprevista se vuelven alados al intentar atrapar moscas!
¿Cuál es el Origen de las Moscas?
Los evolucionistas, al suponer que los dinosaurios se transformaron en pájaros, apoyan esa idea diciendo que algunos de los primeros que agitaban sus patas delanteras para cazar moscas “desarrollaron alas y volaron”, como ilustra la imagen. Esta hipótesis que no tiene ningún basamento científico y sólo es una ficción, encierra, además, una contradicción lógica y muy simple: el ejemplo dado por los evolucionistas para explicar el origen de ese vuelo, parte de la capacidad para un perfecto desplazamiento en el aire. Pero nos encontramos que en tanto que un ser humano no puede parpadear diez veces por segundo, una mosca tipo agita sus alas 500 veces por segundo y de manera simultánea. La más leve disonancia en la vibración de las alas causaría la pérdida del equilibrio, cosa que no sucede jamás.
En consecuencia, los evolucionistas deberían presentar en primer lugar una explicación respecto a de qué manera estos insectos adquirieron dicha destreza para el vuelo tan perfecta. Pero, por el contrario, fabricaron escenarios imaginarios en los que hacen aparecer a los reptiles volando aunque sean muy incapaces para eso.
Incluso la creación perfecta de la mosca casera invalida la suposición de la evolución. El biólogo inglés Robin Wootton escribió un artículo titulado "El Diseño Mecánico de las Alas de la Mosca": "Cuanto más entendemos el funcionamiento de las alas de los insectos, más bello y sutil se nos presenta su diseño. Las estructuras están diseñadas de manera tradicional para deformarse lo menos posible, los mecanismos están diseñados para mover las partes componentes de maneras predecibles. No obstante, es difícil, sino imposible, que alguien se les asemeje tecnológicamente"(1).
Por otra parte, no existe ningún fósil como evidencia de la evolución imaginaria de las moscas. Esto es lo que quería decir el distinguido zoólogo francés Grassé cuando expresó: "Estamos en las tinieblas respecto al origen de los insectos"(2).
1 Robin J. Wootton, "The Mechanical Design of Insect Wings", Scientific American, vol. 263, novembre 1990, p. 120
2 Pierre Paul Grassé, Evolution of Living Organisms, New York, Academic Press, 1977, p. 30
El Origen de los Mamíferos
Como dijimos antes, la teoría de la evolución propone que algunas criaturas imaginarias que provenían del mar se transformaron en reptiles y que la evolución de éstos llevó a la aparición de los pájaros. De acuerdo al mismo escenario, los reptiles son los ancestros no solamente de los pájaros sino también de los mamíferos. Sin embargo, hay grandes diferencias entre estas clases. Los mamíferos son de sangre caliente (esto significa que pueden generar su propio calor y mantenerlo en un nivel estable), dan a luz por parición, las crías succionan de los pechos de sus madres, sus cuerpos se cubren de pelo o piel. Los reptiles, por otra parte, son de sangre fría (es decir, sus cuerpos no generan el calor y la temperatura corporal se modifica en consonancia con la temperatura exterior), ponen huevos, las crías no maman y tienen el cuerpo cubierto de escamas.
Los Murciélagos
Un fósil de murciélago con una antigüedad de 50 millones de años: no tiene ninguna diferencia con los actuales. (Science, vol. 154)
Los evolucionistas declaran que todas las especies mamíferas se desarrollaron de un antecesor común. De todos modos, hay grandes diferencias entre distintas especies animales, como las abejas, las ballenas, los ratones y los murciélagos. Cada uno de estos seres vivientes posee sistemas diseñados específicamente. Por ejemplo, los murciélagos están creados con un sistema sonar muy sensible que les ayuda a encontrar el camino en la oscuridad. Esos sistemas complejos que la tecnología moderna solamente puede imitar, seguramente no podían emerger como resultado de una coincidencia casual. Los registros fósiles demuestran también que los murciélagos pasaron a existir en su actual estado de perfección repentinamente y que no han sufrido ningún "proceso evolutivo".
Un ejemplo de las barreras estructurales entre los reptiles y los mamíferos es la estructura de la quijada. Las mandíbulas de los mamíferos consisten en un solo hueso maxilar con los dientes colocados en el mismo. En los reptiles hay tres huesos pequeños a ambos lados de la mandíbula. Otra diferencia básica es que todos los mamíferos tienen tres huesos en el oído medio (martillo, yunque y estribo). Los reptiles tienen un solo hueso en el oído medio. Los evolucionistas suponen que la quijada y el oído medio de los reptiles se desarrollaron gradualmente y pasaron a ser los oídos y la quijada de los mamíferos. No obstante, queda sin respuesta cómo ocurrió ese cambio. Nunca se pudo explicar cómo un oído con un solo hueso evolucionó para pasar a tener tres huesos y cómo se mantuvo entretanto funcionando el proceso de la audición. Es por eso que no es para nada sorprendente que no se pueda encontrar un solo fósil que vincule a los mamíferos y a los reptiles, lo cual motivó que el escritor sobre el evolucionismo Roger Lewin se viera forzado a decir que “La transición al primer mamífero, que posiblemente sucedió en uno, o a lo más, en dos linajes, es aún un enigma”59
El Mito de la Evolución del Caballo
Esta serie de caballos, en un museo, muestra que está compuesta de distintos animales que vivieron en épocas y en lugares geográficos diferentes. Aquí se ha hecho un arreglo arbitrario, en una disposición que sugiere una secuencia lineal, según una perspectiva antojadiza. Este escenario de la “evolución” equina, no se apoya para nada en los registros fósiles.
asta recientemente se presentaba como la principal evidencia fósil de la teoría de la evolución una secuencia imaginaria que supuestamente muestra la evolución del caballo. Sin embargo, muchos evolucionistas admiten hoy día francamente que el escenario de la evolución del caballo se fue a la bancarrota. Boyce Rensberger, defensor del evolucionismo, disertó en 1980 en un simposio de cuatro días sobre los problemas de la teoría evolutiva gradual, en el Campo del Museo de Historia Natural de Chicago. Allí estaban 150 personas que pensaban como él y dijo que el escenario evolutivo del caballo no tiene asidero en los registros fósiles y que no se observa ningún proceso que diese la razón a la gradual evolución de los caballos: “Desde hace mucho tiempo se sabe que ese proceso popularizado de la evolución del caballo que sugiere una secuencia gradual de cambios en criaturas del tamaño de un zorro, con cuatro dedos en los pies y que vivieron hace aproximadamente 50 millones de años, para transformarse en otras más grande -como lo es el caballo de hoy día con un pie de un solo dedo-, es erróneo. Los fósiles de cada especie intermedia se presentan totalmente diferentes y se mantienen sin cambios hasta extinguirse, sin advertirse cambios graduales. Son desconocidas las formas transitorias"(1).
El doctor Niles Eldredge dijo lo siguiente acerca de los diagramas de “la evolución del caballo”:
“Hubo una inmensa cantidad de fábulas, unas más imaginativas que otras, acerca de lo que en realidad es la historia de la vida. El ejemplo más conocido que aún se exhibe en los sótanos es el de la evolución del caballo, armado hace unos cincuenta años. Esto fue presentado como absolutamente cierto en un libro de texto tras otro. Pienso que es algo lamentable, más aún para esa gente que es consciente de la naturaleza especulativa de semejante cosa” (2).
¿Cuál es el fundamento para el escenario de "la evolución del caballo"? Este escenario fue formulado mediante los engañosos diagramas inventados con el arreglo secuencial de fósiles de distintas especies que vivieron en períodos muy diferentes en la India, Sudáfrica, Norteamérica y Europa, arreglo hecho solamente en base al rico poder imaginativo de los evolucionistas. Existen más de 20 diagramas de la evolución del caballo propuestos por distintos investigadores. Los evolucionistas no llegaron a ningún acuerdo sobre esos árboles genealógicos, dicho sea de paso, totalmente diferente uno del otro. El único punto en común de esos arreglos es la creencia de que una criatura del tamaño de un perro llamada Eohipo (Hyracotherium) que vivió en el período Eoceno hace 55 millones de años fue el ancestro del caballo moderno (Eqqus). Pero las líneas supuestamente evolutivas del Eohipo al Equus son totalmente inconsistentes.
El científico y escritor evolucionista Gordon R. Taylor explica esta verdad poco conocida en su libro “El Gran Misterio de la Evolución”:
“Posiblemente, el punto más débil del darwinismo es el fracaso de los paleontólogos en hallar filogenias convincentes o secuencias de organismos que demuestren grandes cambios evolutivos... A menudo es citado el caballo como el único ejemplo acabado de ello. Pero la realidad es que la línea que va del Eohipo al Equus es muy errática. Se pretende mostrar un continuo aumento del tamaño, pero en verdad algunas variantes eran más pequeñas y no más grandes que el Eohipo. Se pueden colocar distintas especies en una secuencia aparentemente convincente pero no existe ninguna evidencia de que hubiesen estado alineadas así en el transcurso del tiempo”(3).
Todos estos hechos son fuertes pruebas de que los diagramas de los evolucionistas, presentados como una de las evidencias más sólidas de la evolución, no son más que cuentos fantásticos y pocos plausiblesles.
1. Boyce Resenberger, "Houston Chronicle", 5/11/1980, blm. 4,
p. 15.
2. Niles Eldredge, citado en “El Enigma de Darwin” de Luther D. Sunderland, Santee, CA, Master Books, 1988, p. 78.
3. Gordon Rattray Taylor, “El Gran Misterio de la Evolución”, Abacus, Sphere Books, London, 1984, p. 230
George Gaylord Simpson, una de las principales autoridades sobre la evolución y fundador de la teoría neodarwinista, hace el siguiente comentario sobre esta embrollada dificultad para los evolucionistas:
“El suceso más enigmático en la historia de la vida sobre la Tierra es el cambio desde el Mesozoico -la Epoca de los Reptiles- a la Epoca de los Mamíferos. Resulta como si un telón cubrió de repente la escena donde todos los papeles centrales eran desempeñados por los reptiles, especialmente por una gran número y desconcertante variedad de dinosaurios, para volver a levantarse inmediatamente y exhibir el mismo decorado pero con un reparto totalmente nuevo, en el que los dinosaurios no aparecen para nada, otros reptiles ocupan el papel de extras (un papel secundario) y donde todos los papeles principales son representados por mamíferos de distintas clases, insinuados en el acto anterior”60
Por otra parte, cuando los mamíferos aparecieron repentinamente, ya eran muy diferentes unos de otros. Esos animales disímiles, como murciélagos, caballos, ratones y ballenas, son todos mamíferos y emergieron de manera conjunta durante el mismo período geológico. Es imposible establecer una relación evolutiva entre ellos, incluso dentro de los más amplios márgenes de la imaginación. El zoólogo evolucionista R. Eric Lombard lo señala en un artículo que apareció en el destacado periódico Evolution:
“Quienes buscan información útil para interpretar (las genealogía de los grupos taxonómicos mamíferos) se verán desengañados”61
Todo esto demuestra que los seres vivientes aparecieron sobre la tierra repentina y totalmente formados, sin ningún proceso evolutivo, lo cual es una evidencia concreta del hecho que fueron creados. Los evolucionistas, sin embargo, intentan interpretar la aparición de las especies vivientes en un orden particular como un indicio de la evolución. No obstante, la secuencia con la que emergió lo viviente es la dada por "el orden de la Creación", puesto que no es posible hablar de un proceso evolutivo. Mediante una creación superior y sin tacha, los océanos y luego las tierras fueron llenados con criaturas vivientes y finalmente fue creado el ser humano. Contrariamente al cuento del "hombre mono" que se impuso a las multitudes a través de una propaganda intensa, la vida en la tierra emergió repentina y totalmente formada.
44. R. L. Carroll, Paleontología de los Vertebrados y Evolución, N. York, W. H. Freeman and Co., 1988, p. 198. 45. Engin Korur, “Gözlerin ve Kanatlarin Sirri” (El Misterio de los Ojos y de las Alas), Bilim ve Teknik, Nº 203, octubre de 1984, p. 25.. 46. Nature, vol. 382, 1/8/1996, p. 401. 47. Carl O. Dunbar, Historial de Geología, N. York, John Wiley and Sons, 1961, p. 310. 48. L. D. Martin, J. D. Stewart, K. N. Whetstone, “El Ave Marina”, vol. 98, 1980, p. 86. 49. Idem, p. 86; L. D. Martín, Orígenes de los Grupos Tetrápodos Superiores, Ithaca, N. York, Comstock Pub. Assoc., 1991, pp. 485, 540. 50. S. Tarsitano, M. K. Hecht, “Boletín Zoológico de la Sociedad Lineana”, vol. 69, 1985, p. 178; A. D. Walker, “Revista Geológica”, vol. 177, 1980, p. 595. 51. Pat Shipman, “Birds do it... Did Dinosaurus?”, New Scientist, 1/2/1997, p. 31. 52. “Pájaros Antiguos”, Discover, 21/3/1997. 53 Idem. 54 Pat Shipman, "Birds Do It... Did Dinosaurs?", New Scientist, 1 février 1997, p. 28. 55. R. L. Carroll, Patrones y Procesos de la Evolución de los Vertebrados, Cambridge Univ. Press, 1997, pp. 280-81. 56. Jonathan Wells, Iconos del Evolucionismo: ¿Ciencia o Mito? Porqué Mucho de lo Que Enseñamos Acerca del Evolucionismo es Erróneo, Regnery Pub., 2000, p. 117. 57. Pat Shipman, “Birds do it... Did Dinosaurus?”, p. 28. 58 Idem. 59. Eoger Lewin, “Más Detalles Sobre la Proveniencia de los Huesos de los Mamíferos”, Science, vol. 212, 26/6/1981, p. 1492. 60. George Gaylord Simpson, La Vida Antes del Ser Humano, N. York, Time-Life Books, 1972, p. 42. 61. R. Eric Lombard, “Gerlad Fleischer y la Reseña de los Principios Evolutivos del Oído Medio de los Mamíferos”, Evolution, vol. 33, diciembre de 1979, p. 1230.