CAPITULO 7
FALAZ INTERPRETACION DE LOS FOSILES POR PARTE DE LOS EVOLUCIONISTAS
Antes de entrar en los detalles de la leyenda de la evolución del ser humano, necesitamos hacer mención al método propagandístico que ha convencido al público, en general, de la idea de que alguna vez vivieron en el pasado criaturas que eran semihumanas y semisimios. Dicho método hizo uso de "reconstrucciones" fabricadas en lo que hace a los fósiles. Esas reconstrucciones se pueden tratar de interpretaciones o ilustraciones, como un dibujo o la confección de un modelo viviente, basándose en un solo hueso o en solamente un fragmento de hueso desenterrado. Los "hombres-monos" que vemos en los periódicos, revistas o películas, son todos meras reconstrucciones.

Tres Reconstrucciones Distintas Basadas en el Mismo Cráneo
Los evolucionistas inventaron “fábulas ridículas” en las que a un mismo cráneo atribuyen tres caras distintas. Las tres caras diferentes presentadas aquí, que fueron dibujadas para el fósil denominado Australopiteco robustus (Zinjanthropus), son ejemplo de esas invenciones. De arriba hacia abajo tenemos: la ilustración de Maurice Wilson, el dibujo aparecido en el Sunday Times del 5 de abril de 1964 y el de N. Parker aparecido en National Geographic de Setiembre de 1960.
Dos dibujos del Hombre de Java totalmente distintos. Son un claro ejemplo de lo caprichoso de las interpretaciones evolucionistas. |
Dado que los fósiles generalmente están fragmentados e incompletos, lo más probable es que cualquier conjetura que se base en ellos resulte totalmente especulativa. En realidad, las reconstrucciones (dibujos o modelos) hechos por los evolucionistas, basados en los restos fósiles, están preparadas especulativamente, precisamente para hacer válida la tesis evolucionista. Un eminente antropólogo de Harvard, David R. Pilbeam, enfatiza este hecho cuando dice que: “Al menos en paleoantropología, los antecedentes están aún tan esparcidos que la teoría influencia marcadamente las interpretaciones. En el pasado, las teorías han reflejado claramente nuestras ideologías en vez de los antecedentes reales”62 Dado que las personas pueden ser muy influidas por la información visual, esas reconstrucciones cumplen el mejor papel a los fines de los evolucionistas, es decir, para convencer que criaturas así existieron realmente en el pasado.

A la izquierda: el dibujo de Maurice Wilson (Del Mono a Adán: En la Búsqueda del Antecesor del Ser Humano, de Herbert Wendth)
A la derecha: el dibujo de Steven Stanley (La Génesis Humana) |
Aquí tenemos que esclarecer un punto en particular: las reconstrucciones basadas sobre restos de huesos, puede revelar solamente las características muy generales de la criatura a quien pertenecían, puesto que los verdaderos detalles distintivos están en los tejidos blandos que desaparecen rápidamente después de la muerte. Por lo tanto, con la interpretación especulativa de los tejidos blandos, los modelos o dibujos reconstruidos resultan totalmente dependientes de la imaginación de la persona que los produce. Earnst A. Hooten de la Universidad de Harvard explica situaciones como éstas:
“Intentar restaurar las partes blandas es un emprendimiento incluso más arriesgado. Los labios, los ojos, los oídos y la forma de la nariz no dejan ningún indicio sobre los huesos que están por debajo. Uno puede ver modelados con la misma facilidad sobre el cráneo de un neandertalense los rasgos de un chimpancé o los lineamientos de un filósofo. Estas supuestas restauraciones de tipos antiguos de seres humanos tienen muy poco valor científico, si es que lo tienen, y probablemente están hechas solamente para conducir a la gente a conclusiones erróneas… Por lo tanto no confíe en las reconstrucciones”63
En realidad, son los evolucionistas quienes inventaron esas "historias absurdas" que adscriben distintos rostros al mismo cráneo. Por ejemplo, los tres dibujos de reconstrucción hechos para el fósil llamado "Australopiteco robustus" (Dzindjanthropus), es un conocido ejemplo de ese invento.
La tendenciosa interpretación de los fósiles y la fabricación de muchas reconstrucciones imaginarias son indicios de lo frecuentemente que los evolucionistas han recurrido a las triquiñuelas. No obstante, esto se presenta como inocente cuando se compara con las falsificaciones deliberadas perpetradas en la historia de la evolución.