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EL COLAPSO DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN EN 20 PREGUNTAS - Harun Yahya

EL COLAPSO DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

EN 20 PREGUNTAS

   

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¿POR QUÉ EL HECHO DE QUE LA TIERRA TENGA CUATRO MIL MILLONES DE AÑOS NO RESPALDA LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN?

1) centriolo
2) citoplasma
3) mitocondrios
4) microtúbulos
5) núcleo
6) vacuolo
7) lisosoma
8) retículo endoplásmico
9) aparato de Golgi
Hay serias dudas acerca de la capacidad de razón y el juicio de los evolucionistas, ya que creen que una célula viva, que no puede ser sintetizada ni siquiera en los laboratorios más modernos con la tecnología más sofisticada, pudo aparecer en condiciones naturales primitivas y descontroladas.

Los evolucionistas basan sus teorías en efectos naturales y casualidades. Uno de los conceptos que más utilizan en sus digresiones es el de “un tiempo considerable”. Por ejemplo, el científico alemán Ernst Haeckel, que apoyaba a Darwin, defendía que una célula viva se podía originar a partir de barro ordinario. Cuando en el SXX se tomó conciencia de la complejidad de la célula viviente, quedó clara la absurdidad de esta idea, pero los evolucionistas continuaron enmascarando la verdad con su concepto de “un tiempo considerable”.

Al hacerlo, intentan escaquearse de un problema hundiéndose en un dilema en lugar de responder a la pregunta de cómo pudo originarse por casualidad la vida. Crean la  sensación de que un periodo muy largo de tiempo es suficiente para la aparición de la vida y de un aumento en la variedad de la vida, y así el tiempo siempre les resulta beneficial.  Por ejemplo, el profesor Yaman Örs, evolucionista turco, dijo: “Para poner a prueba la teoría de la evolución, poned en agua la mezcla apropiada, esperad varios millones de años y veréis que aparecen algunas células”.52 


Louis Pasteur

Esta idea es completamente ilógica. No hay ninguna prueba que sugiera que algo así podría ocurrir. La idea de que la materia animada puede emerger de la inanimada no es más que una superstición que se remonta a la Edad Media. En aquel tiempo, la gente asumía que la aparición repentina de algunos seres vivos era el resultado de “generación espontánea”. De acuerdo con esta creencia, la gente consideraba que los gansos emergían de los árboles, los corderos de las sandías, e incluso que los renacuajos surgían de los charcos de agua que se formaban en las nubes y que caían a la Tierra en forma de lluvia. En el SXVII la gente empezó a creer que si se juntaban trigo y un trapo sucio nacían ratones, y que las moscas se formaban al mezclar moscas muertas con miel.

Sin embargo, el científico italiano Francesco Redi demostró que los ratones no se forman en trigo y trapos, ni las moscas en una mezcla de moscas muertas y miel. Estos seres vivos no se originaban a partir de esas substancias inertes, sino que las utilizaban como vehículos. Por ejemplo, una mosca viva pone los huevos en una mosca muerta, y un tiempo después aparecen más moscas. En otras palabras, la vida emergió de la vida, no de la materia inerte. En el SXIX el científico francés Louis Pasteur demostró que los gérmenes tampoco venían de la materia inanimada. Esta ley, que “la vida sólo viene de la vida” es una de las bases de la biología moderna.

El hecho de que la gente tuviera las curiosas creencias que hemos comentado más arriba se puede excusar, si tenemos en cuenta las condiciones del momento, en la falta de conocimientos de los científicos del SXVII. Pero hoy en día, en un momento en que la ciencia y la tecnología han progresado tanto y en que se ha demostrado empíricamente y por observación que la vida no puede haber emergido a partir de materia inerte, es realmente sorprendente que haya evolucionistas como Yaman Örs que todavía defiendan estas ideas.

Los científicos modernos han demostrado muchas veces que es imposible que algo así ocurriera.  Han llevado a cabo experimentos controlados en los laboratorios más modernos reproduciendo las condiciones del momento en que la vida emergió por primera vez, pero siempre en vano.

Cuando se mezclan átomos de fósforo, potasio, magnesio, oxígeno, hierro y carbono (todos ellos esenciales para la vida) no aparece nada aparte de una masa de materia inanimada.  Aún así, los evolucionistas sugieren que un cúmulo de átomos se j untaron y se organizaron a lo largo del tiempo en las proporciones ideales y en el lugar y momento adecuados, y con todos los vínculos necesarios entre ellos. Además, pretenden que humanos capaces de ver, oír, hablar, sentir, reír, regocijarse, sufrir, sentir dolor y alegría, amar, tener compasión, percibir ritmos musicales, disfrutar de la comida, fundar civilizaciones y llevar a cabo experimentos científicos pudieron surgir como resultado de la organización perfecta de estos átomos y del hecho de que los átomos pudieran seguir este proceso sin interrupciones.

Sin embargo, está claro que incluso si se cumplen todas las condiciones que los evolucionistas necesitan y se espera millones de años, un experimento así está destinado al fracaso.

Los evolucionistas intentan esconder este hecho con explicaciones engañosas como que »todo es posible con suficiente tiempo«. La falta de validez de esta teoría, que se basa en la introducción en la ciencia de un elemento de engaño, también es obvia. Lo veremos claramente si analizamos este tema desde varios puntos de vista. Para poner un ejemplo sencillo, analicemos cuándo es útil y cuándo dañino el paso del tiempo. Imaginad un barco de madera en la orilla, y un capitán que, al principio, mantiene el barco, lo repara, lo limpia y lo pinta. Mientras el capitán tenga interés en el barco, este será más y más atractivo, seguro y bien cuidado.

Entonces imaginémonos que el barco es abandonado. Ahora los efectos del sol, la lluvia, el viento, la arena y las tormentas provocarán que el barco se estropee y se vuelva viejo, incluso inutilizable.


No es posible que un coche abandonado en condiciones naturales se convierta en un modelo más moderno con el paso del tiempo. Al contrario: la carrocería se oxidará, la pintura caerá, las ventanas se romperán, y pronto será un montón de chatarra. El mismo proceso inevitable ocurre aún más deprisa en las moléculas orgánicas y los seres vivos.

La única diferencia entre estos dos escenarios es que en el primero hay una intervención inteligente, sabia y poderosa. El paso del tiempo sólo puede ser beneficioso cuando está controlado por una fuerza inteligente. Si no lo está, el tiempo tiene efectos destructivos, no constructivos. De hecho, esto es una ley científica: la ley de la entropía, conocida como “Segunda Ley de la Termodinámica”, indica que todos los sistemas del universo tenderán directamente al desorden y a la dispersión, y que decaerán si se abandonan a las condiciones naturales.

Este hecho demuestra que la larga vida de la tierra es un factor que destruye el conocimiento y el orden y que incrementa el caos, exactamente lo opuesto de lo que defienden los evolucionistas. La aparición de un sistema ordenado basado en el conocimiento sólo puede ser el producto de una intervención inteligente.

Cuando los defensores de la evolución explican el cuento de hadas de la transformación de una especie en otra, utilizan la excusa de que ocurrió “a lo largo de mucho tiempo”. Así, proponen que en el pasado ocurrieron cosas de una forma que experimentos y observaciones nunca han podido confirmar. Sin embargo, en el mundo y en el universo todo ocurre de acuerdo a unas leyes fijas. Estas leyes no cambian con el tiempo. Por ejemplo, los objetos caen hacia la Tierra debido a la fuerza de gravedad. Por mucho tiempo que pase no se pondrán a caer hacia arriba, ni siquiera si pasan trillones de años. Los hijos de los lagartos siempre son lagartos. Esto ocurre porque la información genética que se transmite es la de un lagarto, y es imposible que se le añada información suplementaria por causas naturales. La información puede disminuir y hasta decaer, pero es imposible que se le añada algo. Esto, a su vez, se explica porque añadir información a un sistema requiere intervención y control externos, sabios e inteligentes. La naturaleza por sí misma no posee estas cualidades.

Las repeticiones que ocurren a lo largo del tiempo y el hecho de que ocurran a menudo no cambian nada. Incluso si esperamos durante trillones de años nunca saldrá un pájaro del huevo de una lagartija. Puede salir una lagartija más larga o más corta, más fuerte o más débil, pero siempre será una lagartija. Nunca aparecerá una especie distinta. El concepto de “mucho tiempo” es un engaño diseñado para que este tema quede fuera del dominio del experimento y la observación. Que pasen 4 , 40 o 400 mil millones de años no representa ninguna diferencia, porque no hay ninguna ley ni tendencia natural que pueda hacer que los hechos imposibles de la teoría de la evolución se conviertan en posibles.

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¿POR QUÉ LOS MOLARES DEL JUICIO NO DEMUESTRAN LA EVOLUCIÓN?

Uno de los importantes engaños de la teoría de la evolución es su idea de “órganos vestigiales”. Los evolucionistas defienden que algunos órganos de los seres vivos pierden su función original a lo largo del tiempo y luego desaparecen. Tomando esto como base intentan enviar el mensaje de que “si un ser viviente hubiera sido creado realmente, no tendría órganos sin función”.

A principios del SXX las publicaciones evolucionistas anunciaron que el cuerpo humano contenía hasta un centenar de órganos que no realizaban ninguna función, incluyendo el apéndice, el cóccix, las amígdalas, la glándula pineal, el oído externo, el bazo y los molares del juicio. Sin embargo, en las décadas siguientes la ciencia médica avanzó muchísimo. Nuestro conocimiento de los órganos y sistemas del cuerpo humano aumentó. Como resultado, se vio que la idea de órganos vestigiales no era más que una superstición. La larga lista redactada por los evolucionistas se acortó rápidamente. Se descubrió que el bazo es un órgano que produce células muy importantes para el sistema inmunológico, y que la glándula pineal es responsable de la producción de hormonas importantes. También se descubrió que el cóccix aguanta los huesos de alrededor de la pelvis, y que el oído externo tiene un papel importante en la identificación de la procedencia del sonido. En resumen, se vio que la única base para la idea de la existencia de “órganos vestigiales” era la ignorancia.


Los problemas con los molares del juicio resultan de la dieta contemporánea, no de que sean órganos vestigiales.

La ciencia moderna ha demostrado muchas veces el error de concepto de estos órganos. Aún así, algunos evolucionistas continúan intentando utilizar esta idea. Aunque la ciencia médica ha demostrado que casi todos los órganos que según los evolucionistas son vestigiales tienen en realidad un propósito, la especulación evolucionista todavía se cierne en uno o dos órganos.

Los más destacables son los molares del juicio. Fuentes evolucionistas defienden que estos dientes son una parte del cuerpo humano que ha perdido su propósito. Como prueba de ello indican que estos dientes traen problemas a mucha gente y que nadie tiene problemas para masticar sin ellos. Muchos dentistas, influenciados por la idea evolucionista de que estos dientes no sirven para nada, han llegado a considerar que extraerlos es algo normal y corriente, y no hacen el mismo esfuerzo por proteger estos dientes que por proteger los demás.53 Sin embargo, las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años han demostrado que los molares del juicio llevan a cabo la función de masticar igual que los otros dientes. También se han llevado a cabo estudios para mostrar que la creencia de que los molares del juicio son perjudiciales para la posición de los demás dientes en la boca es completamente infundada.54 Hoy en día el criticismo científico está acumulando sistemas para tratar los problemas de los molares del juicio con estrategias que no requieran su extracción.55 De hecho, el consenso científico defiende que los molares del juicio tienen la función de masticar exactamente igual que los demás dientes, y considera que no hay ninguna justificación científica para la creencia de que no sirven ningún propósito.

Así, pues, ¿por qué causan tantos problemas los molares del juicio? Los científicos que han investigado el tema han descubierto que los problemas con los molares del juicio se han manifestado de manera distinta en las distintas comunidades humanas a lo largo del tiempo. Ahora se sabe que este problema apenas se daba en las sociedades preindustriales. Se ha descubierto que el hecho de que hoy en día se prefieren comidas blandas, y en particular el cambio al respecto que se ha producido en los últimos cien años, ha tenido un efecto negativo sobre el desarrollo de la mandíbula humana. Se ha descubierto que la mayoría de problemas con los molares del juicio aparecen como resultado del desarrollo de la mandíbula, relacionado con los hábitos alimentarios.

También se sabe que los hábitos nutricionales de la sociedad tienen efectos negativos sobre nuestros dientes. Por ejemplo, el consumo creciente de comida con mucho azúcar y ácidos ha aumentado el ritmo de decaimiento de los dientes. Sin embargo, esto no nos lleva a pensar que nuestros dientes se han “atrofiado”. El mismo principio se aplica a los molares del juicio. Los problemas con estos dientes provienen de los hábitos alimentarios actuales, y no de ninguna “atrofia” evolutiva.

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¿CÓMO REFUTAN LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN LAS COMPLEJAS ESTRUCTURAS DE LOS ANIMALES DE LA ANTIGÜEDAD MÁS REMOTA?

Los seres vivos forman una cadena en el registro fósil. Si analizamos estas formas empezando por la más antigua, vemos que aparecen en forma de microorganismos, invertebrados marinos, peces, anfibios, reptiles, pájaros y mamíferos. Los defensores de la teoría de la evolución describen esta cadena de una manera llena de prejuicios, intentando presentarla como una prueba a favor de la teoría de la evolución. Aseguran que los seres vivos se desarrollaron pasando de formas más simples a formas más complejas, y que durante este proceso aparecieron una gran variedad de especies. Por ejemplo, los evolucionistas sugieren que el hecho de que no se
encuentren fósiles humanos entre los restos de hace 300 millones de años es, de algún modo, una prueba de ello. El catedrático evolucionista turco Aykut Kence indica:


Un fósil de trilobites.

¿Queréis quitar validez a la teoría de la evolución? ¡Entonces id a buscar fósiles humanos en la Era Cámbrica! Quien los encuentre demostrará que la teoría de la evolución es falsa y hasta se ganará un premio Nobel por su descubrimiento.56

El desarrollo de primitivo a complejo es un concepto imaginario Examinemos el razonamiento evolucionista que traspúan las palabras del profesor Kence. La afirmación de que los seres vivos se desarrollaron partiendo de formas simples hacia formas complejas es un prejuicio evolucionista que no es de ninguna manera fiel reflejo de la realidad. Frank L. Marsh, profesor de biología americano, que se había sentido atraído por la teoría de la evolución, mantiene en su libro Variation and Fixity in Nature que los seres vivos no se pueden ordenar en una serie continua e ininterrumpida de simple a complejo.57

El hecho de que casi todos los phyla animales aparecieran de repente en el periodo cámbrico es una prueba importante en contra de los evolucionistas. Es más; esas criaturas que aparecieron de repente poseían estructuras corporales complejas, y no simples: exactamente lo contrario de lo que los evolucionistas asumen.

Los trilobites pertenecían al phylum Arthropoda y eran criaturas muy complicadas con cáscaras duras, cuerpos articulados y órganos complejos. El registro fósil ha permitido la realización de estudios muy detallados sobre los ojos de los trilobites. El ojo del trilobites está hecho de centenares de pequeñas facetas, cada una de las cuales contiene dos capas de lentes. Esta estructura es una auténtica maravilla del diseño. David Raup, profesor de geología en las universidades de Harvard, Rochester y Chicago, dijo que “hace 450 millones de años los trilobites usaron un diseño óptimo. Para diseñar uno parecido hoy en día, necesitaríamos un ingeniero óptico bien instruido e imaginativo«.58


En tiempos de Darwin, la Era Cámbrica se incluía en la Era Siluria, y Darwin nada dijo acerca de las complejas estructuras de los seres vivos que aparecieron repentinamente en aquel tiempo. En los 150 años siguientes el dilema del darwinismo acerca de este tema no ha hecho más que crecer. Arriba: la Era Siluria por Zdenek Burian.

Otro aspecto interesante de este tema es que las moscas poseen, hoy en día, ojos con la misma estructura. En otras palabras, esta estructura existe desde hace 520 millones de años.


El origen de las especies

Cuando Darwin escribió El origen de las especies, se sabía muy poco de la extraordinaria situación de la Era Cámbrica. No fue hasta después de Darwin que el registro fósil reveló que la vida apareció de repente en la Era Cámbrica, y que los trilobites y otros invertebrados aparecieron todos a la vez. Por este motivo, Darwin no pudo tratar este tema con profundidad en su libro. Pero sí trató un tema titulado “Sobre la aparición repentina de grupos de especies relacionadas en los estratos fósiles más bajos conocidos”. En este capítulo escribió lo siguiente acerca del periodo Silúrico (en el cual entonces de incluía el periodo que hoy conocemos como Cámbrico):

Por ejemplo, no puedo dudar que todos los trilobites del Silurio provienen de un único crustáceo, que debió vivir mucho tiempo antes de este periodo, y que probablemente era muy distinto de cualquier animal (…). Consecuentemente, si mi teoría es cierta, es indiscutible que antes de que se depositara el estrato silúrico más bajo, pasaron periodos de tiempo muy largos, tan largos, y tal vez más, como el intervalo entre la era Siluria y el momento presente, y que durante estos periodos de tiempo vastos y hoy por hoy bastante desconocidos, el mundo estaba poblado por seres vivos. No puedo dar respuesta satisfactoria a la pregunta de por qué no encontramos restos de estos vastos periodos primordiales.59


El número de cromosomas no está relacionado directamente con las complejas estructuras de los seres vivos. Esto es un hecho que invalida las ideas de la teoría de la evolución.

Darwin dijo “Si mi teoría es cierta, es indiscutible que el mundo estaba poblado de seres vivos antes del periodo silúrico”. En lo que respecta a la pregunta de por qué no hay fósiles de estas criaturas, a lo largo de su libro intentó ofrecer una respuesta utilizando la excusa de que “el registro fósil es muy limitado”. Pero hoy en día el registro fósil está bastante completo y revela claramente que las criaturas de la Era Cámbrica no tuvieron antepasados. Esto significa que tenemos que rechazar la frase de Darwin que empieza por “si mi teoría es cierta”. Las hipótesis de Darwin no eran válidas y, por este motivo, su teoría es errónea.

Otro ejemplo que demuestra que la vida no se desarrolló a partir de formas primitivas hasta otras más complejas y de que la vida ya era muy compleja cuando apareció por primera vez es el tiburón, que según el registro fósil apareció hace 400 millones de años. Este animal posee características superiores, como por ejemplo su habilidad de regenerar los dientes que pierde, que no se pueden encontrar en animales que aparecieron millones de años más tarde. Otro ejemplo es el increíble parecido entre los ojos de los mamíferos y los ojos de los pulpos, que ya vivían en la Tierra millones de años antes que los mamíferos.

Estos ejemplos demuestran que las especies vivas no pueden ordenarse en fila de más primitivas a más complejas.

Los resultados de análisis sobre las formas, funciones y genes de los seres vivos lo corroboran. Por ejemplo, cuando examinamos los niveles más bajos del registro fósil desde el punto de vista de la forma y el tamaño, vemos muchas criaturas de tamaño mucho mayor a las criaturas de las épocas posteriores (como los dinosaurios).

Si analizamos las propiedades funcionales de los seres vivos observamos exactamente lo mismo. En el campo del desarrollo estructural, el oído es un ejemplo que demuestra que la idea de »desarrollo de primitivo a complejo« es falsa. Los anfibios poseen un oído de espacio medio y sin embargo los reptiles, que aparecieron más tarde, tienen un sistema mucho más simple, basado en un solo huesecillo y sin cavidad del oído medio.

Los estudios médicos han dado resultados similares. Las investigaciones han demostrado que el número de cromosomas no tiene nada que ver con la complejidad de un animal. Por ejemplo, los seres humanos poseen 46 cromosomas, el copépodo seis, y una criatura microscópica llamada radiolaria tiene exactamente 800.

Los seres vivos fueron creados en el momento más “apropiado” para ellos

El hecho verídico que se desprende del examen del registro fósil es que los seres vivos aparecieron en los periodos más adecuados para ellos. Dios ha diseñado perfectamente a todas las criaturas, y las ha hecho capaces de cubrir sus necesidades en el momento en que aparecían en la Tierra.

Veamos un ejemplo de ello: la Tierra en el momento de la aparición de las bacterias fósiles más antiguas, hace 3500 millones de años. Seres complejos o seres humanos no habrían podido vivir en las condiciones atmosféricas y de temperatura de entonces.  Esto también se aplica a la era Cámbrica, en la cual el hallazgo de fósiles humanos, según el evolucionista Kence, invalidaría la teoría de la evolución. Este periodo, que se remonta a 530 millones de años atrás, no era de ningún modo adecuado para la vida humana. (No había animales terrestres por aquel entonces).

Esta situación se repite en la mayoría de periodos subsiguientes. El examen de los restos fósiles muestra que las condiciones que permiten la vida humana sólo se han dado en los últimos millones de años. Lo mismo puede decirse acerca de todos los otros seres vivos. Cada grupo animal apareció cuando se dieron las condiciones apropiadas para él, o, en otras palabras »en el momento justo«.
Ante este hecho, los evolucionistas caen en una gran contradicción, intentado explicarlo como si fueran estas condiciones apropiadas mismas las que hubiesen creado a los seres vivos, en lugar de entender que la aparición de »las condiciones apropiadas« sólo significaba que había llegado el buen momento. Los seres vivos sólo pueden aparecer con la intervención de una conciencia, es decir, una creación sobrenatural.

Por este motivo, la aparición de seres vivos por fases no es una prueba de la evolución, sino del conocimiento y sabiduría infinitos de Dios, quien les creó. Cada grupo vivo creado estableció las condiciones apropiadas para la aparición del próximo grupo, y durante un periodo de tiempo muy largo se fue estableciendo un equilibrio ecológico para nosotros.

Por otra parte, debemos tener en cuenta que este periodo de tiempo sólo es largo para nosotros. Para Dios no es más que un instante. El tiempo es un concepto que sólo se aplica a los seres creados. Como creador del tiempo mismo, Dios no está bajo su poder. (Para más detalles, ver Intemporalidad y la Realidad de la Fe, de Harun Yahya).

Si los evolucionistas quieren demostrar que una especie se convirtió en otra, defender que los seres vivos aparecieron paso a paso sobre la Tierra no es el buen camino. Las pruebas que necesitan para ello son fósiles de las formas intermedias que relacionen estas especies distintas. Una teoría que defiende que los invertebrados se convirtieron en peces, los peces en reptiles, y los reptiles en pájaros y mamíferos tiene que encontrar fósiles que lo demuestren. Darwin aceptaba este hecho, y escribió que se tendrían que encontrar incontables ejemplos de ello, aunque de momento no se había encontrado ninguno. En los 150 años que han pasado desde entonces no se han encontrado formas intermedias. Tal y como el palenteólogo evolucionista Derek W. Ager ha admitido, el registro fósil »no muestra evolución gradual, sino la explosión repentina de un grupo a costa de otro”.60

En resumen, la historia natural revela que los seres vivos no aparecieron por casualidad, sino que fueron creados, paso a paso, a lo largo de grandes periodos de tiempo. Esta información encaja perfectamente con lo que el Corán revela acerca de la creación. El Corán explica que Dios creó el universo y todos los seres vivos en “seis días”:

Alá es Quien ha creado los cielos, la tierra y lo que entre ellos está en seis días. Luego, se ha instalado en el Trono. Fuera de É1, no tenéis amigo ni intercesor. ¿Es que no os dejaréis amonestar? (Corán 32: 4)

La palabra “día” de este verso (yawm en árabe) también significa un largo periodo de tiempo. En otras palabras, el Corán indica que la naturaleza se creó a lo largo de distintos periodos de tiempo, y no toda a la vez. Los descubrimientos geológicos modernos dibujan un cuadro que lo confirma.

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¿POR QUÉ SE PRESENTA EL RECHAZO A LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN COMO UN RECHAZO AL DESARROLLO Y EL PROGRESO?


Leonardo Da Vinci

Max Planck

Einstein
Newton

Galileo

Kepler

Recientemente, la palabra “evolución” se ha utilizado en distintos sentidos. Por ejemplo, se le ha añadido un aspecto social, y la palabra ha pasado a significar progreso humano y desarrollo tecnológico. No hay nada malo en el concepto de »evolución” cuando se usa con este sentido. No hay duda de que el hombre usa su inteligencia, conocimientos y fuerza para desarrollarse a lo largo del tiempo. El conocimiento humano aumenta de generación en generación. Así como este hecho por sí sólo no es una prueba a favor de la teoría de la evolución, que intenta explicar la aparición de la vida como si fuera una casualidad, tampoco sirve para negar el hecho de la creación.

Pero los evolucionistas entran aquí en un juego de palabras fácil y confunden un concepto verdadero con uno falso. Por ejemplo, la frase siguiente es cierta: “Gracias a la vida en comunidad, los conocimientos, la cultura y la tecnología del hombre están en un desarrollo constante” (debemos recordar, sin embargo, que a lo largo del tiempo tanto pueden producirse regresiones como progreso. Desde el punto de vista sociológico, ha habido momentos de progreso y momentos de estancamiento y regresión). Sin embargo, la afirmación de que “Así como el hombre ha evolucionado y progresado, los seres vivos también han avanzado y cambiado a lo largo del tiempo” es completamente falsa. Aunque es perfectamente lógico y científico decir que, como ser racional que es, el conocimiento del hombre ha aumentado y se ha transmitido de generación en generación, permitiendo progreso constante, no tiene ningún sentido afirmar que los seres vivos se han desarrollado y evolucionado por casualidad y coincidencias, de acuerdo con leyes naturales incontroladas e inconscientes.

Los principales artífices de los adelantos científicos fueron creacionistas

Aunque los evolucionistas intentan identificarse con conceptos como la innovación y el progreso, la historia ha demostrado que los auténticos iniciadores de innovación y progreso han sido siempre científicos fieles que creían en la creación divina.

En cada paso del progreso encontramos a uno de estos científicos creyentes: Leonardo da Vinci, Copérnico, Kepler y Galileo, que iniciaron una nueva era de la astronomía, Cuvier, fundador de la palenteología, Lineo, creador de la clasificación de plantas y animales, Isaac Newton, descubridor de la ley de la gravedad, Edwin Hubble, que descubrió la existencia de galaxias y la expansión del universo, y muchos más que creyeron en Dios y en que Él creó la vida en el universo.

Uno de los principales científicos del SXX, Albert Einstein, declaró:

No puedo imaginarme que haya científicos auténticos que no tengan una profunda fe. Esta situación se puede expresar con una imagen: la ciencia sin religión está coja (…)61

El alemán Max Planck, que sentó las bases de la física moderna, dijo:

Cualquiera que haya estado seriamente implicado en investigaciones científicas de cualquier tipo se da cuenta de que en la entrada de las puertas del templo de la ciencia hay escritas estas palabras: Debes tener fe. Es una cualidad indispensable para los científicos.62

La historia de la ciencia revela que el cambio y el progreso han sido obra de científicos creacionistas. Por otro lado, naturalmente, los desarrollos científicos de los siglos XX y XXI han traído consigo innumerables pruebas de la creación. La ciencia y la tecnología modernas nos han permitido descubrir el hecho de que el universo apareció a partir de la nada; en otras palabras, que fue »creado«. El hecho de que el universo apareció y se desarrolló a partir de la explosión de un solo punto es aceptado por toda la comunidad científica. De este modo, se ha destruido el modelo de un universo infinito sin principio ni final que defendían los materialistas bajo las condiciones científicas primitivas del SXIX. Con el tiempo ha quedado claro que el universo fue creado, tal y como revela el Corán, y que tiene un principio y fronteras y se ha expandido a lo largo del tiempo. El Corán lo expresa con estas palabras:

¿Es que no han visto los infieles que los cielos y la tierra formaban un todo homogéneo y los separamos? ¿Y que sacamos del agua a todo ser viviente? ¿Y no creerán? (Corán 21: 30)

Y el cielo, lo construimos con fuerza. Y, ciertamente, asignamos un vasto espacio. (Corán 51: 47)

De nuevo, el progreso científico del SXX nos permitió descubrir más pruebas acerca del diseño de la vida. El microscopio de electrones revela la estructura de la célula, la unidad más pequeña de la vida, así como las partes que la componen. El descubrimiento del ADN demostró la inteligencia infinita de la célula. Los avances bioquímicos y psicológicos han mostrado la perfección del nivel molecular del cuerpo y su diseño superior, que sólo puede explicarse con la creación.

En cambio, lo que permitió que apareciera la teoría de la evolución fue el primitivo estado de la ciencia de hace 150 años.

Resumiendo: es imposible considerar que los que creen en la creación y constantemente ofrecen nuevas pruebas que demuestran su veracidad estén opuestos al progreso, el desarrollo y la ciencia.  Al contrario, estas personas son sus principales seguidores. Los que realmente se oponen al progreso son los que dan la espalda a las pruebas científicas y defienden la teoría de la evolución, que no es nada más que una fantasía sin fundamento alguno.

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¿POR QUÉ ES UN ERROR CREER QUE DIOS PODRÍA HABER CREADO A LOS SERES VIVIENTES MEDIANTE LA EVOLUCIÓN?


El Corán no contiene ni un solo verso que diga que la creación se basara en la evolución.

Aunque se ha probado científicamente que el magnífico diseño que hay en todas las cosas vivas o inertes del universo no puede haber aparecido debido a fuerzas ciegas de naturaleza y suerte, hay algunas personas que defienden la idea de que sí existe un Creador, pero que creó los seres vivos a través de un proceso evolutivo.

Es evidente que Dios, el Todopoderoso, creó todo el universo y la vida. Es decisión suya si la creación se produce de golpe o por fases. Nosotros sólo podemos entenderlo mediante la información que Dios nos ha dado (en otras palabras, los versos del Corán) y las pruebas científicas que encontramos en la naturaleza.

Cuando examinamos estas dos fuentes de conocimiento, vemos que la teoría de “creación por evolución” no tiene sentido.

Dios ha revelado muchos versos en el Corán que tratan de la creación del hombre, la vida y el universo. Ninguno de estos versos contiene información acerca de creación por evolución. En otras palabras, ningún verso indica que los seres vivos aparecieran evolucionando unos de otros. Al contrario, en estos versos se revela que la vida y el universo fueron creados mediante la orden de Dios “¡Sed!”.

Los descubrimientos científicos también han demostrado que la “creación por evolución” no tiene sentido. El registro fósil muestra que las distintas especies no aparecieron evolucionando las unas a partir de las otras, sino independiente y repentinamente con todas sus estructuras individuales. En otras palabras, la creación es distinta para cada especie.

FÓSILES VIVOS

La estrella de mar fósil de la izquierda tiene 100-150 millones de años. Es igual que la estrella de mar que aparece sobre estas líneas.

Una libélula actual es exactamente igual que la libélula fósil de 135 millones de años de la izquierda.

El tiburón, una de las criaturas más peligrosas del mar, y el fósil de hace 400 millones de años que se ve abajo muestran claramente que no ha habido ningún proceso evolutivo.

Todos los descubrimientos fósiles que se han hecho muestran que los seres vivos no han experimentado ningún proceso evolutivo, sino que fueron creados hace millones de años con la misma forma que tienen hoy, y que no tuvieron ancestros evolutivos. Este hecho muestra claramente que la creación mediante evolución no puede plantearse.

Si la »creación por evolución« hubiera existido deberíamos poder ver pruebas de ello hoy en día. Dios lo ha creado todo con un orden particular enmarcado en unas causas y leyes particulares. Por ejemplo, no hay duda de que Dios es quien hace que los barcos floten en el agua. Sin embargo, cuando miramos las causas de ello, vemos que es la creación de la fuerza de apoyo del agua. No es sino el poder de Dios lo que permite volar a los pájaros. De hecho, cuando examinamos cómo vuelan, encontramos las leyes de aerodinámica. Por este motivo, si la vida se hubiera creado mediante un proceso de varias fases, sin duda habría sistemas que proporcionarían las leyes y avances en genética para explicarlos. Es más: se conocerían otras leyes físicas, químicas y biológicas. Habría pruebas, resultantes de investigaciones realizadas en laboratorio, que mostrarían que una especie viva se podría convertir en otra. Sin embargo, con esas investigaciones debería ser posible desarrollar enzimas, hormonas y moléculas similares a las que una
especie necesita para que le ofrezcan ventajas. Además, sería posible crear nuevos órganos y estructuras que el ser vivo en cuestión nunca hubiera poseído antes.


Fósiles de langosta de la Era Ordoviciana: son iguales que las langostas de hoy en día. Fósiles de hace 110 millones de años del yacimiento de Santana en Brasil.

Estudios en laboratorio deberían poder mostrar ejemplos de criaturas que hubieran mutado beneficiándose en el proceso. También veríamos que estas mutaciones podrían transmitirse a generaciones subsiguientes hasta convertirse en un rasgo de la especie. Nos encontramos de nuevo con que debería haber millones de formas intermedias que vivieron en el pasado, y que debería haber seres vivos en nuestra época que no hubiesen completado sus procesos de transición. Es decir, debería haber innumerables ejemplos de un proceso así.

Sin embargo, no hay ni una sola prueba de especies que se conviertan en otras. Como hemos visto, los datos fósiles muestran que los seres vivos aparecieron todos de repente, sin antepasados. Así como este hecho destruye la teoría de la evolución, que proclama que la vida apareció por casualidad, también muestra la falta de validez científica de la afirmación de que Dios creó la vida y que esta luego evolucionó en fases.

Dios creó a los seres vivos de forma sobrenatural, mediante la simple orden “¡Sed!” La ciencia moderna confirma este hecho y demuestra que los seres vivos aparecieron de repente sobre la tierra.

Los que defienden la idea de que “es posible que Dios creara los seres vivos mediante la evolución” están intentando “reconciliar” a creacionistas y darwinistas. Pero cometen un error fundamental. Se les escapa la lógica básica del darwinismo y el tipo de filosofía a la cual sirve. El darwinismo no consiste en el concepto de la transmutación de las especies. En realidad es un intento de explicar el origen de los seres vivos mediante solamente factores materiales. Para decirlo de otra manera: dando a su teoría una pátina científica, intenta ganar aceptación para la idea de que los seres vivos son un producto de la naturaleza. No puede haber ningún “territorio común” entre esa filosofía naturalista y la fe en Dios. Es un grave error dejarse llevar por la búsqueda de ese terreno común y ceder al darwinismo y estar de acuerdo con la afirmación falsa de que es una teoría científica. Tal y como se ha visto en los últimos 150 años, el darwinismo es la espina dorsal de la filosofía materialista y del ateísmo, y por mucho que busquemos el territorio común no podremos cambiar este hecho.

 
 
    
 

52. Evrim Kurami Konferansi (Conference on the Theory of Evolution), Istanbul Universitesi Fen Fakultesi (University of Istanbul, Faculty of Economics), 3 de junio, 1998
53. Leonard M.S., 1992. Removing third molars: a review for the general practitioner. Journal of the American Dental Association, 123(2):77-82
54. M. Leff, 1993. Hold on to your wisdom teeth. Consumer reports on Health, 5(8):4-85.
55. Daily.T 1996. Third molar prophylactic extraction: a review and analysis of the literature. General Dentistry, 44(4):310-320
56. Evrim Kurami Konferansi (Conference on the Theory of Evolution), Istanbul Universitesi Fen Fakultesi (University of Istanbul, Facul†y of Science), 3 de Junio, 1998
57.http://www.icr.org/creationproducts/creationscienceproducts/Variation_and_Fixity_in_Nature.html (negrita añadida)

58. David Raup, »Conflicts Between Darwin and Paleontology,” Bulletin, Field Museum of Natural History, vol. 50, Enero 1979, p. 24
59. Charles Darwin, The Origin of Species, 1859, p. 313-314, (negrita añadida)
60. Derek A. Ager, »The Nature of the Fossil Record,” Proceedings of the British Geological Association, vol 87, 1976, p. 133, (negrita añadida)
61. Science, Philosophy and Religion, A Symposium, publicado por la Conference on Science, Philosophy and Religion in Their Relation to the Democratic Way of Life, Inc., Nueva York, 1941, (negrita añadida)
62. Max Planck, Where Is Science Going?, Allen & Unwin, 1933, p.214, (negrita añadida)