INICIO ACERCA DEL SITIO CONTACTENOS
El Mondo De Los Animales - Harun Yahya

CHICOS, ¿HAN PENSADO ALGUNA VEZ EN QUE...? .1.

El Mundo De Los Animales
   

CABALLOS A RAYAS : LAS CEBRAS

A primera vista las cebras nos recuerdan a los caballos. También tienen pelo al que llamamos "crin" o melena. La estructura del cuerpo es muy similar a la del caballo y corre tan ligeramente como éste.

Pero su apariencia es notablemente distinta. Como se pueden dar cuenta, la diferencia está en sus rayas bastante rectas que le cubren desde la cabeza a las patas. En cada cebra las rayas son distintas, como las huellas dactilares en las personas. Es decir, las rayas pasan a ser el documento de identidad de cada animal. Las verticales resultan un importante elemento de defensa porque cuando la manada está junta los tigres y leones no pueden distinguir a una de otra y les resulta difícil elegir el individuo a atacar.

Los elementos de supervivencia esenciales de las cebras son dos: el agua y el pasto.

A veces deben recorrer unos 50 kilómetros para encontrarlos. Pero a la noche retornan al mismo lugar porque siempre viven en el mismo territorio elegido una vez.

¿Sabían que a las cebras les gustan los baños de polvo? Eso se debe a que les permiten quitarse de encima los parásitos que tienen en la piel. También unos pájaros marrones se comen las garrapatas que les encuentran allí. De ese modo evitan la sarna, la picazón y no se enfermarse.

Como ven, nuestro Señor, Quien planea y controla la vida de todas las criaturas, hace que unas se ayuden a otras.

También es El Quien hace que alrededor de media hora después de nacer una cebrita ya se ponga de pie, empiece a caminar, aunque aún tambaleándose, y se amamante con la leche color rosado de la madre que le protege de enfermedades y le asegura un correcto funcionamiento intestinal.

Las cebras, como las demás criaturas, están bajo la protección de Dios y equipadas con mecanismos de defensa que El les enseñó a usarlos. El primer mecanismo lo constituyen sus órganos sensoriales: vista, oído, olfato. Se valen de ellos para percibir el acecho de sus predadores y alejarse del lugar enseguida. Apenas empiezan a correr ya lo hacen a gran velocidad. El segundo es el empleado cuando la manada duerme: una o dos de ellas se quedan despiertas y atentas para advertir a las demás en caso de amenazas.

Las tácticas defensivas que usan son similares a las de los humanos. Es interesante saber que viven en una gran armonía entre ellas y se dividen las tareas. No cabe ninguna duda de que es Dios Quien creó a las cebras, hizo que se reúnan en manadas, les provee de su alimento y les da la organización que exhiben. Si no fuese así, nadie podría explicar porqué algunas se sacrifican permaneciendo despiertas toda la noche para proteger al resto.

Por otra parte, Dios ha enseñado a las recién nacidas una táctica de defensa muy simple. Todo lo que tienen que hacer es permanecer junto a su madre porque es imposible que vean al enemigo oculto o corran rápido. Y así se comportan hasta que se desarrollan un poco más. Si no es Dios quien les inspira este procedimiento, ¿cómo pueden saber que hay predadores al acecho y que el lugar más seguro es cerca de sus madres?

La mayoría de las cebras viven en pastizales abiertos donde no hay mucha posibilidad de ocultarse. En consecuencia, necesitan moverse rápidamente para permanecer vivas. Efectivamente, toda su estructura corporal --por ejemplo, huesos livianos y fuertes-- está diseñada para cubrir esa necesidad: tienen patas vigorosas y corren largas distancias sin agotarse ni disminuir la velocidad.

Como es un animal que necesita beber agua a menudo, en las regiones donde escasea se vale de su agudo sentido del olfato y hace un pozo para llegar al agua fresca. En momentos de peligro las adultas empujan a las jóvenes al centro de la manada para protegerlas y al correr las mantienen siempre en esa posición, cerca de sus madres.

LAS JIRAFAS : TORRES CON LUNARES

A menudo llegan a cinco o seis metros de altura y se puede encontrar una semejanza entre ellas y la torre manchada. La parte más larga del animal es el cuello, lo que le permite alcanzar las ramas elevadas y alimentarse con brotes y hojas.

A las plantas espinosas no las mastica sino que las manda directamente a su estómago de cuatro compartimientos. Después regurgita el vegetal a la boca y lo mastica. Por último lo vuelve a tragar y lo envía a otro compartimiento estomacal. Pero en este proceso hay algo interesante. En el viaje desde el estómago a la boca el alimento debe recorrer cuatro metros. ¿Cómo hace para "subir"? Vamos a explicarlo. El animal tiene en el cuello un mecanismo elevador que lo hace posible. Pero está claro que la jirafa no pudo haber pensado: "para que lo que trague me sirva de alimento lo debo devolver a la boca para masticarlo, por lo que debo construir un mecanismo elevador".

Además, ese mecanismo no pudo haberse formado por casualidad. Por cierto, ustedes se reirían si alguien les dijera: "Me fui a una zona desierta donde hace mucho tiempo dejé algunos materiales de construcción y para mi sorpresa encontré un edificio terminado. No me queda ninguna duda de que como por allí nunca pasaron otros seres humanos, la lluvia, la nieve y el sol trabajaron juntos a lo largo de años para levantarlo". Lo más probable es que después de escuchar algo así consideren que la persona que lo dijo está mal de la cabeza y le tengan lástima. También es irrazonable pensar que de esa manera se hizo el mecanismo de elevación en el cuello de la jirafa. Es decir, no pudo pasar a existir de manera casual.

Por otra parte, no se trata de una construcción inerte hecha de rocas, barro y ladrillos. Estamos hablando de algo que existe en un ser vivo que corre, siente hambre y tiene descendencia. ¿Es posible que ese mecanismo elevador se haya formado en la jirafa de manera accidental? ¿Es posible que la casualidad le haya dado a este animal un cuello largo equipado con un mecanismo eficaz? Por supuesto que no.

Es obvio que todo lo que la jirafa requería le fue dado por Dios, Quien creó las estructuras de su boca y estómago de modo que pueda comer plantas espinosas sin dificultades.

La manera en que duerme también nos recuerda la existencia de Dios, Quien la creó. Dirige el cuello hacia el cuerpo y pernocta, parada posición que mantiene a lo largo de casi todo el sueño. Pero las jirafas no duermen todas a la vez sino que algunas se quedan despiertas para alertar a las que reposan frente a cualquier amenaza. Este esfuerzo solidario de algunas jirafas en consideración del resto del grupo nos muestra el control que tiene Dios sobre las mismas.

Veamos ahora cómo beben agua. Probablemente son pocos los que han prestado atención sobre la forma en que se inclinan sin dificultad para hacerlo. Pero nuestro Señor, el Creador de todo, quiere que tengamos en cuenta el sistema tan delicado que lo permite. En primer lugar, aclaremos que en su etapa de bebé les espera un serio problema a estas criaturas de cuellos largos. Es muy importante y para comprenderlo debemos tener presente algo. ¿Se acuerdan ustedes de lo que les sucede cuando intentan permanecer cierto tiempo cabeza abajo? ¡Exacto! El rostro se les pone rojo porque la sangre, que se amontona en la cabeza debido a la fuerza de gravedad, presiona las venas. Eso mismo le sucede a la jirafa cuando se inclina para tomar agua, pues debe descender muy mucho la cabeza y entonces la presión es muy grande allí. Si un ser humano fuese sometido a una presión sanguínea como la que sufre la jirafa en esa situación, le estallaría el cerebro. Entonces, ¿cómo hace este animal para beber sin que se le produzca un derrame cerebral?

Dios, el Creador del espacio, del cielo, de la Tierra y de todas las criaturas, ha dotado a la cabeza de la jirafa con un sistema especial: en las venas que pasan por allí existen pequeñas válvulas que impiden que la presión aumente.

¿Han pensado alguna vez por qué las jirafas tienen manchas en el cuerpo? Esa estética, en armonía con los pastizales, dificulta mucho que sus enemigos las distingan del ambiente circundante. A pesar de ser tan grandes se pueden ocultar del león, el rey de la sabana, su peor enemigo.

En momentos de peligro la jirafa corre a 55-60 km/h, mueve la cabeza hacia atrás y adelante y enrolla la cola. A diferencia de otros animales, no tiene un paso cruzado. Es decir, mueve primero los miembros anterior y posterior de la izquierda y después los de la derecha. Debido a esto a los leones les resulta difícil atraparla.

Pero sus crías, al tener las patas débiles cuando son muy jóvenes, no consiguen correr rápidamente como las adultas y los leones las podrían atrapar con facilidad. Por eso las jirafitas están siempre muy cerca de sus madres, quienes, llegado el caso, les dan una patada fatal a los predadores para protegerlas. Detengámonos aquí y meditemos un poco. La jirafa no es un ser humano, es decir, no posee la facultad del razonamiento. En consecuencia, la protección que brinda a sus crías, al igual que otros animales, resulta posible porque es Dios Quien les inspira su forma de proceder. Dios es el Compasivísimo. Respecto a la misericordia y compasión de Dios leemos en el Corán: ...Vuestro Señor es, ciertamente, manso, misericordioso (Corán, 16:47).

LOS GRANDES ELEFANTES

Los elefantes, los animales de tierra firme más grandes, son de dos especies: la asiática y la africana. Esta última es la de mayor tamaño. Llegan a tener tres metros y medio de altura y pesan unos seis mil kilogramos. Sus orejas con forma de pantallas tienen unos dos metros de largo y un metro y medio de ancho. Como pueden imaginarse, con semejante cuerpo no se los puede tener en la casa de uno como mascotas.

La trompa, que los distingue y es similar a una manguera, tiene cincuenta mil músculos (¡sí! ¡cincuenta mil músculos!), les sirve para llevarse el alimento a la boca, levantar muchas otras cosas, absorber cuatro litros de agua (que los puede vaciar también en la boca o rociarla sobre el cuerpo) y, por supuesto, oler. En su extremo tiene las ventanas de la nariz.

Es sorprendente que con esa trompa "multifuncional" pueda cumplir movimientos tan delicados como levantar una arveja para comerla, usarla como un dedo largo, una trompeta e incluso un megáfono y para darse un baño de tierra seca.

Pero los elefantitos no pueden usarla y a veces al pisársela se caen, lo cual no les produce ninguna gracia. La mamá elefante acompaña a los hijos durante doce años y en los primeros seis meses de vida les enseña cómo usar la trompa y nunca se cansa de cumplir con su tarea.

Estos animales tienen colmillos largos y agudos a ambos lados de la boca, con los que se defienden o cavan pozos en búsqueda de agua.

Sus dientes, que mastican plantas fibrosas, se gastan fácilmente. Debido a ello nuestro Señor les ha dado una característica importante: cada diente que se gasta es reemplazado por otro que está abajo.

Un elefante adulto puede comer 330 kilogramos de vegetales por día, equivalentes a unos quince fardos de alfalfa, por lo que gran parte del día pasa alimentándose.

Veamos ahora otra cosa interesante en los elefantes. ¿Han pensado cómo hacen para refrescarse? No sé si sabían que tienen una piel tan gruesa que no sudan. Entonces, para reducir el calor del cuerpo deben meterse en el agua o en el barro. También usan a modo de pantallas sus orejas, cruzadas por venas delgadas que enfrían la sangre que pasa por allí y eso ayuda a radiar calor.

Otra característica de estas criaturas, que ha sorprendido durante mucho tiempo a los zoólogos y cazadores, es el ruido que hacen con el estómago y que no tiene nada que ver con la digestión: lo controlan a voluntad y lo producen para ubicar a sus amigos, aunque se encuentren a kilómetros de distancia. Pero si se presenta algún peligro guardan un silencio total. Superada la amenaza, reaparecen los ruidos.

Otra cosa que llamó la atención de los zoólogos fue la historia de la emigración de los elefantes en las estaciones secas. La hacen siempre por los mismos caminos que limpian de toda basura, incluso pedacitos de madera.

Debido a que se esparcen por áreas muy grandes es esencial que estén muy bien intercomunicados y no se limiten a ubicarse por medio del agudo sentido del olfato o los ruidos estomacales. Para ello Dios les creó en la frente un órgano que produce un ruido ronco y así llaman a otros empleando un código secreto no comprensible para los demás animales. Ese sonido llega a grandes distancias, es decir, es un medio de comunicación muy importante.